Capítulo 10

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- Tin ¿Estás bien? - pregunta su prometida con un tono de preocupación. -

- Solo estoy cansado. - sin decir más sale del restaurante. No puede dejar de pensar en él. Una sola persona estaba dentro de sus pensamientos. Solo un chico. Un chico energético, tonto y muy, pero muy ingenuo. Era el dueño de los pensamientos de Tin. Después de la escena de las gradas. No volvió a ver a Can. Su Cantalupe, su melón. No se presentó a jugar en el partido. Cosa que le pareció extraño a Tin. Porque Can ama demasiado el fútbol. Eran tan grande sus ganas de verlo que se ofreció para ir a buscar a Pete. Siguió a Ae y a Pete hasta las duchas, esperando que Can esté allí  dentro. Pero otra vez... nada. Pudo ver al chico que siempre está con Can. Se acercó a él y la información que este le había brindado fue muy explícita. Resumiendo. Después de entregarle la mochila a Pete. Can se sentó en una de las bancas de entrenamiento. Llegó un chico con apariencia de extranjero. Habló por un momento con él antes de excusarse con el capitán. Diciendo que no podría participar del juego porque tenía diarrea. Acto seguido se había dirigido a las duchas. Después de salir, sin el uniforme se fue con aquel extranjero. Actualmente solo dos preguntas rondaban la cabeza de Tin y estas son... ¿Quién es aquel chico? ¿Por qué Can se fue con él?

Los días pasaron. Los partidos de fútbol habían terminado y Tin no tenía más excusas para acercarse al campo de fútbol. La concentración de Tin había caído en picada. No prestaba atención y si no lo regañaban los maestros era por su apellido y por su nivel de influencia dentro y fuera de la universidad. Aunque también estos se abstenían de llamar a su padre. Ya que las calificaciones de Tin a pesar de estar demasiado distraído no habían bajado en absoluto. Pero aún así los maestros se encontraban en la obligación de hablar con él. Aunque no le hablaron directamente. Recurrieron a Pete. Le dijeron todas sus inquietudes. Ya que al parecer era el único de todo el campus que podía hablar con Tin sin ser intimidado.

- Tin, ¿estás bien? - era la quinta vez que le preguntaba lo mismo. -

- Pete, ya te dije que estoy bien. No entiendo porqué te empeñas tanto en preguntarlo a cada instante. - soltó un bufido mientras esperaba el elevador.-

- Me preocupas, eres mi mejor amigo y te noto muy raro. No hablas con nadie.

- Pete, estoy bien. - se adentró en el elevador, acción que fue imitada por su mejor amigo, mejor dicho su único amigo. Al salir del elevador Pete seguía insistiendo. -

- Peter, por última vez. Estoy completamente bien, no me pasa nada ¿Podrías ocuparte de tu vida y dejar de meterte en la mía? - gritó cuando estaban cerca de sus autos. Miró a Pete y se arrepintió en ese instante. Su mejor amigo estaba llorando. - Pete, discúlpame...

- Tin, sé que nunca te ha gustado que se metan en tu vida. Pero. - sollozando. - No quiero que te vuelvas a alejar de mí. No quiero que te vuelvas tan frío como antes. No quiero. - su llanto se hacía cada vez más fuerte. - a Tin se le partió el corazón al escuchar aquellas palabras de una de las pocas personas que realmente se preocupan por él. - Pete. - acunó el rostro de su amigo entre sus manos y con sus pulgares limpiaba aquellas lágrimas que brotaban de sus orbes chocolates. - Ya no llores, si te digo que estoy bien. Es que estoy bien. - separó sus manos del rostro de su mejor amigo para poder rodearlo. Pete lo abrazó tan fuerte que se sentía muy feliz estando así. -

- Tú. - un grito y un golpe se escuchó. - Luego de eso, el cuerpo de Tin fue separado a la fuerza del cuerpo de Pete. Para ser golpeado por el puño de Ae. La nariz de Tin no dejaba de sangrar. -

- ¿Qué te pasa? - gritaba Pete alterado, se acercó a Tin. Le ofreció su pañuelo. Para luego comenzar una discusión con su novio. Durante todo ese tiempo, solo se dedicó a mirar a Can y al chico que estaba a su lado. Justo como lo había descrito el chico lento, el amigo de Can. El extranjero al percatarse de la mirada de Tin se acercó. -

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