Parte única.

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Me he dado cuenta de una cosa, y es que shipeo a Carol Danvers con medio mundo. Valkyria, María, Yon-rogg, everybody; así que aquí está mi colaboración al universo increíblemente pequeño de la ship más problemática del mundo: Yonvers.

Estos dos son tóxicos, complicados y su temática mostrada en Captain Marvel da pie a muchas cosas bastante... Problemáticas, como ya dije. Pero la química entre Brie y Jude se me hace difícil de ignorar y he leído muchas cosas de ambos que me hacen ver un nuevo enfoque de estos dos. Así que esto es lo que hay.

Dedicado a Ismar, la cual leyó esto antes que cualquiera y me amenazó de muerte para que se lo dedicara.

Título de la historia tomado de la canción Landfill de Daugther. Tremendo tema.

Espero que disfruten ♥

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Yon-rogg se había acostumbrado a muchas cosas estos últimos años y aquello le hacía sentirse completamente patético. Se había acostumbrado a trabajar todos los días al lado de ella, a despertarse en la madrugada porque ella no le dejaría dormir, a sentir su cuerpo contra el de él cuando practicaban. Cuando él le decía que debía controlarse, cuando ella siempre se mostraba más fuerte que cualquier otra Kree que hubiese conocido.

O humana, se corrige. Porque eso es lo que ella es, ¿Verdad? Siempre fue lo que ella fue. Nunca perteneció aquí realmente, él la hizo pertenecer aquí. La sangre de él corre por las venas de ella, al fin y al cabo, él le salvó la vida; él el dió una oportunidad. ¿Y para qué? Para que ella se marchara a penas tuvo la más pequeña oportunidad.

No. Ella nunca perteneció aquí. Pero él se hizo creer (y no solo a él, a ella) que sí pertenecía aquí, que podía ser uno de ellos, de los Kree. Que podía ser una inigualable guerrera Kree, una heroína, que finalmente controlaría sus poderes, su fuerza, que se uniría a los demás, que se formaría en la línea y que obedecería sin chistar.

Pero Vers... Ella siempre fue tan diferente. Su naturaleza humana siempre la hacía resaltar por doquier y ella siquiera tenía idea de aquello. No tenía idea de la luz que emanaba, del poder que imponía, de la fuerza que por años Yon-rogg y todos quisieron que ella suprimiera.

Y Yon-rogg se siente patético por ello: porque no funcionó. Porque no pudo mantenerla en la línea, porque no pudo controlarla. Hay una dualidad en él que se divide en dos puntos; por una parte, está feliz de que esa luz no se haya apagado, de que ella siempre haya sido imposible de domar, de controlar, de que ella haya sido liberada con aún más fuerza, porque así Yon-rogg no verá esa luz morirse, no verá ese poder asfixiarse y colocarse en la línea junto a todos los demás, porque ella nunca fue como los demás.

Y por otra parte, está avergonzado de haber fallado, porque no pudo cumplir su misión, todo por lo que fue entrenado y todo por lo que fue guiado a lograr. Tenía una simple misión: hacerla una de ellos, hacerla una guerrera, controlar sus poderes y que estos sirvieran al régimen Kree. Y falló; le falló a su patria, a la Inteligencia Suprema, a su gente.

Y también, hay una parte más pequeña de él, que tal vez nunca lo admita, pero que principalmente se arrepiente de haber fallado porque si hubiese logrado su misión, ella estaría aún aquí. No se habría ido. Si nada se hubiese salido de control, ellos hubiesen capturado a los Skrull y hubiesen vuelto a casa. Ella aún lo despertaría en la madrugada porque no puede dormir, aún le daría esa mirada de sabelo-todo que lo podría de nervios, aún entrenarían por horas.

Ella aún estaría aquí. Yon-rogg nunca volverá a escuchar el sonido de sus nudillos chocando contra la puerta, nunca volverá a ver esos ojos marrones y brillantes, su mandíbula perfectamente rectangular y sus labios finos pero suaves. Nunca volverá a tener a Vers (O Carol, ¿así debería llamarla ahora?).

Podrá oír de ella en la galaxia. La gente a donde quiera que va hablando de una Capitana, de una rubia brillando luz dorada y un traje colorido y precioso. Y Yon-rogg sabe que es ella, ¿quién más puede ser? Ella ha cumplido su promesa, y lentamente, ha acabado con cada Kree que ha cruzado su camino. Yon-rogg sabe que sus caminos en algún momento se encontrarán, y él está listo para el final.

Porque ella siempre ha sido más fuerte que él. Por muchos años intentó dominarla para nada, porqué ella siempre ha sido más fuerte que nadie. Siempre le tuvo miedo, y ahora le tiene más que nunca. Pero también, dentro de él, hay un pedazo que está feliz de que ella por fin esté brillando con toda esa fuerza allá fuera; que nunca nadie pudo dominarla, mucho menos alguien como él. Hay un pedazo de él que está orgulloso de ella, de que logró ser tan legendaria como por muchos años le entrenó para que fuera.

Yon-rogg se imagina a veces, en sus peores momentos, una vida donde tal vez pudo haber sido sincero con ella. Una vida donde pudo haber sido el héroe que tan insistentemente trató de ser. Una vida donde ella seguiría tocando su puerta en la madrugada, una vida donde ella aún rodaría los ojos con fastidio ante alguno de sus regaños, una vida donde podría tratar de ser más poderoso que ella, igualarla, ser al menos la mitad de lo que ella es.

- ¿A quién ves tú? -Probablemente le preguntaría en esa vida, refiriéndose a la Inteligencia Suprema. Le miraría con esos gigantes ojos marrones, llenos de diversión y coquetería, y de tanta, tanta fuerza.

-Es un secreto. Es algo preciado para un Kree, no puedes andarlo diciendo por ahí. -diría él, con ese tono tan serio y diplomático que sabe que ella no puede soportar.

Y Vers rodaría los ojos y diría, sonriendo con burla: - ¿Soy yo? -Con esa mueca petulante y burlona que hace a Yon-rogg sentirse menos vacío por dentro.

Y él, a este punto, desearía que fuera ella. Al menos así podría verla otra vez. Con el cabello rubio, cayendo en ondas sobre sus hombros. Con esos ojos. Con esa sonrisa. Con todo lo que Yon-rogg creyó que le pertenecería toda la vida.

Pero ella nunca volverá. Jamás. Y Yon-rogg se siente patético.

Don't think about the consequences.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora