La última pieza del rompecabezas

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A pesar de estar a puertas de dar a luz, JJ siguió trabajando. El seguir las recomendaciones de su médico al pie de la letra le dio esa posibilidad, aunque su esposo, su madre y su suegra le pidieran que diera inicio a su licencia.

—¿Puedo preguntar qué estás comiendo? —dijo Emily, sentándose al lado de su amiga.

—Una mezcla extraña entre ensalada de frutas y una de verduras —dijo Jennifer sonriendo—. No sabía cuál elegir esta mañana, así que traje un poco de ambas.

—¿Y Spencer no se opuso? —dijo Emily seriamente—. Como últimamente está obsesionado con que sigas al pie de la letra la dieta del nutricionista...

—Vi la frustración dibujada en su rostro —dijo Jennifer riendo—. En dos ocasiones entró a la cocina a detenerme, pero me quedé mirándolo como diciéndole: "Intenta detenerme y pagarás las consecuencias". Luego de eso tomó las llaves del auto, se despidió y se fue a dejar a los chicos a la escuela, y después iba por mi madre al aeropuerto.

—Me imagino cuánto se tuvo que contener Spencer —dijo Emily riendo—. Eso explica por qué aún no ha llegado.

—Ni llegará —dijo Jennifer mirándola—. Mamá técnicamente lo va a secuestrar todo el día; necesitaba un conductor que la llevara a realizar un par de cosas que tiene pendientes y quería que su yerno fuera su chófer. Veremos quién agobia a quién primero.

—Spencer encontró un gran rival en tu madre a la hora de hablar —dijo Emily riendo—. Desde que comenzaste a salir con Spencer, tu madre se volvió adicta a los crucigramas para poder tener temas para hablar con él.

—Claro —dijo Jennifer sonriendo.

—Hay algo que quiero preguntarte —dijo Emily mirándola—: es algo personal, pero me causó curiosidad.

—¿De qué se trata? —dijo Jennifer mirándola.

—Cuando estábamos en el hospital por lo de Spencer —dijo Emily seriamente—, le dijiste a Spencer que lo amabas para siempre y un día más... Sé que no es de mi incumbencia, pero me causó curiosidad, teniendo en cuenta lo preciso que es Spencer con respecto al tiempo.

—Creí que no lo habías notado —dijo Jennifer riendo—. Todo comenzó por Andy.

—Te escucho —dijo Emily sonriendo—. Mi papeleo está al día, así que tengo tiempo.

—Fue un día, al principio de mi embarazo. Henry se había ido con Will y teníamos el fin de semana libre —dijo Jennifer, recordando aquel día—. Así que Spencer propuso que tuviéramos un día de películas. Dejamos que Andy escogiera las primeras del día y terminamos los tres en nuestra cama viendo los clásicos de Disney. En un momento, Spencer me dijo que me amaba; Andy lo escuchó y le dijo: "Papi, ama a mami para siempre y un día más por si acaso...".

—Eso es lo más tierno que he oído en mucho tiempo —dijo Emily sonriendo ampliamente.

—Igual yo. Después de eso, Spencer se corrigió y Andy sonrió emocionado —dijo Jennifer sonriendo—. Desde ese día siempre nos decimos: "Te amo para siempre y un día...". Tiene un significado muy especial y es una promesa inmensa entre nosotros.

—Una muy grande —dijo Emily sonriendo.

—Y muy especial —dijo Jennifer sonriendo. En ese instante, sintió un dolor en la parte baja del vientre—. Creo que mi extraña mezcla me cayó pesada.

—Era probable —dijo Emily sonriendo.

Al pararse, Jennifer sintió un fuerte dolor; sintió que sus piernas no iban a soportar su peso y, enseguida, que su fuente se rompía.

Una vida juntos. (Editado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora