i

4.4K 328 8
                                        

Observé a la mujer desde las sombras. Avanzaba con sus amigas hacia el bar de la esquina. Su largo cabello negro fue lo que llamó mi atención, el cuál llevaba recogido en una coleta alta. Le dijo algo a sus amigas y cambió de rumbo, completamente sola.

Sonreí. Esa era mi oportunidad.

Salí de las sombras con agilidad y avancé hacia ella con paso humano. Ella venía directa hacia mi dirección. Pasaba al lado de un callejón justo cuando ella caminaba a mi lado. Coloqué mi mano en su boca y la atraje hacia el callejón con fuerza. Comenzó a llorar y trató de liberarse. La empujé contra la pared y sujeté su cuello.

—Eres preciosa —hablé mientras acariciaba su mejilla —. Es una pena que vayas a morir tan joven.

Sonreí y acerqué mi boca a su cuello. Dejé un beso en él para después sacar mis colmillos y comenzar a alimentarme de ella. Noté una presencia cerca. Rápidamente reconocí su aroma, así que seguí con tranquilidad hasta que no quedó nada de sangre en su interior. Dejé de sujetar su cuerpo, por lo que cayó provocando un golpe sordo. Ni siquiera me molesté en darle una última mirada, así que, limpiando mis colmillos con la lengua, me giré hacia la presencia.

—Gracias por dejarme terminar de comer. Ha sido todo un acto de amabilidad — sonreí en su dirección —. Te he echado de menos, Carlisle.

Él sonrió y yo corrí a darle un abrazo. Llevaba tanto tiempo sin verle que me resultaba extraño tenerlo frente a mí.

—Yo también te he echado de menos —nos separamos y Carlisle señaló a una mujer. Me extrañó no haberla notado antes —. Valle ella es Esme, mi esposa. Esme ella es Valle, una vieja amiga.

Sonreí a Esme pero en ningún momento hice ademán de acercarme. Cuando me devolvió la sonrisa, volví a mirar hacia Carlisle.

—Ahora que las presentaciones ya están hechas, sorpréndeme. ¿Para qué me necesitas? —Carlisle rió levemente mientras Esme me miró sorprendida —. Verás, Esme. Llevo casi dos siglos sin ver a Carlisle y no me molesta, pero hemos estado estos dos siglos hablando por cartas, todas las semanas. Así que, créeme, si solo quisiera verme, me lo hubiera dicho por carta y no hubiera venido hasta España a por mí. Y menos contigo, que obviamente desconocías mi existencia.

—Necesito tu ayuda — Carlisle suspiró —. Pero no puedo explicártelo aquí, tendrás que esperar hasta que lleguemos a mi hogar.

Suspiré y asentí. Segundos después los tres corríamos dirección al aeropuerto.

Time Traveler [Marcus Vulturi]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora