Ecos del pasado

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Habían pasado un par de semanas desde su boda, cuando Spencer decidió hablar con Jennifer sobre sus recientes problemas de salud, pero no salió como esperaba.

—¿JJ, podemos hablar? —dijo Spencer entrando a la oficina.

—Claro, Spence —dijo Jennifer sonriendo—, solo dame un minuto, termino este reporte.

—Tómate tu tiempo —dijo Spencer sonriendo mientras se acomodaba en el sillón—, yo continuaré mientras tanto con mi libro.

Cuando Jennifer terminó, se dio cuenta de que su esposo se había quedado dormido...

—Spence, despierta —dijo Jennifer moviéndolo con cuidado—, ya terminé mi informe.

Pero por más que lo movía, este no reaccionaba; se comenzó a preocupar.

—¡Spencer, despierta, esto no es gracioso! —dijo Jennifer angustiada—. ¡Spencer!

Siguió intentándolo por un par de minutos más, pero al no conseguir respuesta, llamó a su hijo mayor.

—¡Henry! —dijo Jennifer mientras buscaba su teléfono.

—¿Qué pasa, mamá? —dijo Henry entrando al estudio.

—Spencer no reacciona, no sé qué tiene —dijo Jennifer mirándolo—. Hace un rato estaba bien y de pronto se quedó dormido. Ayúdame a llevarlo al auto, debemos llevarlo al hospital. Avísale a mi tía que vamos para allá.

—¿Cómo que al hospital? —dijo Jennifer seriamente mientras tomaba a Spencer del brazo—. ¿Acaso tú sabes qué tiene?

—El día que papá te propuso matrimonio, él nos dijo a Andrew y a mí que sus dolores de cabeza habían vuelto —dijo Henry mientras se encaminaban al auto—. Estaba tomando una medicina mientras el neurólogo lo podía operar, pero creo que no surtieron el efecto pensado.


—De acuerdo —dijo Jennifer seriamente—, solo apresúrate.


Una vez llegaron al hospital, Savanna los recibió y pronto atendieron a Spencer. Tres horas después, este ya se encontraba en su habitación recuperándose. Según el neurólogo, el desmayo de Spencer fue un efecto secundario de las medicinas, que no era nada de qué preocuparse y que, según los resultados de los exámenes, la probabilidad de que su tumor reapareciera era mínima.


Todos estuvieron compartiendo con los Reid-Jareau hasta que la hora de las visitas terminó. Andrew y Eleonor se quedarían con Emily mientras a su padre le daban la salida.


Mientras esperaba a que su esposo despertara, Jennifer, al verlo así, recordó el día en que se enteró de que había perdido a su bebé y cuando por fin le confesó a Spencer su secreto.

Años atrás...

Estaban en Portland por un caso donde estaban desapareciendo niños de varias edades y clases sociales. Desde que escucharon del caso, Jennifer se sintió demasiado afectada por eso; ella pensaba que lo estaba ocultando bien hasta que su novio la llevó casi arrastrándola a una oficina desocupada.

—¿Qué te pasa, Spencer? —dijo Jennifer seriamente mientras veía cómo este cerraba la puerta con seguro.

—Eso dímelo tú, JJ —dijo Spencer mirándola—. Sé que este caso te afecta más de lo que quieres admitir y quiero ayudarte, pero no me dejas. ¡Por favor dime qué pasa!


—Es complicado... —dijo Jennifer sin mirarlo—, es algo difícil de hablar y la verdad no me siento preparada para hablar de ello.

Una vida juntos. (Editado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora