El verdadero final del caso

358 12 0
                                        

Era un día normal en la UAC cuando llegó un caso. Todos estaban esperando a su jefa de unidad y a sus dos compañeros restantes.

—Ya que estamos todos, García, podemos empezar —dijo Prentiss entrando a la sala.

—Aún faltan los Reid —dijo Alves seriamente.

—Ellos no nos acompañarán por una temporada —dijo Prentiss mirando a sus compañeros—. Granger me acaba de informar que los servicios de ambos fueron solicitados por otra agencia de carácter urgente. Ayer a primera hora tomaron un vuelo a un destino que desconozco; apenas tuvieron un día para dejar todo en orden.

—Debe ser una misión importante para tanta urgencia —dijo Rossi seriamente—. ¿Hay algo en lo que podamos ayudar?

—Henry y Sandy se quedaron con la custodia temporal de los chicos para cualquier cosa —dijo Prentiss leyendo un documento que Granger le dio—. Peter y yo tendremos a cargo a Diana. El abogado de la familia se hará cargo de todos los asuntos legales que su ausencia amerite. Sus lugares en la unidad no serán ocupados por nadie, así que debemos trabajar un poco extra para suplir su ausencia.

—Eso no será un problema —dijo Simmons seriamente—. Lo hemos hecho antes. Sé que hablo por todos cuando digo que estaremos pendientes de su familia mientras ambos regresan; ojalá no tarden mucho y lo principal es que lleguen a salvo.

—Así será, Simmons —dijo Lewis sonriendo—. Sé que ambos se fueron con la tranquilidad de que su familia no estará a su suerte, sino que cuentan con nosotros.

Tres meses después...

Spencer y JJ habían sido enviados a Oriente Medio para colaborar con el rescate de la hija del ministro israelí. Su ayuda había sido solicitada explícitamente por el ministro, dado que su hija tomó algunos cursos con Spencer y le había comentado lo buenos que eran él y su esposa atrapando criminales de alto perfil por todo el país.

Ubicar dónde la tenían secuestrada fue la parte sencilla gracias a las habilidades de la pareja; el mayor problema fue rescatarla. Los secuestradores se movían continuamente, siempre estaban fuertemente armados y cualquier ataque podría dar como resultado la muerte de la adolescente.

Finalmente, después de dos meses de seguimiento, pudieron rescatarla, no sin salir con un par de lesiones menores. Ambos pensaron que con el rescate llegaba el fin de su misión y podrían volver a casa, pero gracias a su gran trabajo los enviaron a apoyar tropas en varias zonas de guerra.

Seis meses después...

Spencer y JJ acababan de llegar a su búnker después de rastrear una zona en busca de indicios de un grupo de rebeldes. Lo primero que hizo Spencer fue quitarse todo el equipo militar que llevaba desde el día en que llegaron a Oriente Medio. Días atrás, el convoy en el que iba fue atacado; solo recibió unos cuantos golpes y cortes, pero no pasaron a mayores.

—Déjame ayudarte con eso, Spence —dijo Jennifer acercándose para ayudarlo a quitarse la camisa—. ¿Te sigue doliendo el hombro?

—Un poco —dijo Spencer seriamente—. No he tenido tiempo de recuperarme.

—Es mejor que te cambie la curación de esta herida —dijo Jennifer revisándole el brazo—. Al parecer el esfuerzo hizo que sangrara de nuevo.

—¿Sabes? Desearía poder volver a casa —dijo Spencer mientras se acomodaba en una silla mientras Jennifer alistaba todo—. Pensé que ya habíamos lidiado con el peor lado de la humanidad, pero aquí me he dado cuenta de lo equivocado que estaba.

—El hombre encuentra la manera de crear nuevas formas de autodestruirse y destruir a otros —dijo Jennifer mientras le curaba la herida—. Es por eso que personas como nosotros y los militares con los que trabajamos buscamos nuevas formas de contrarrestar todo eso, aunque a veces nos veamos superados.

Una vida juntos. (Editado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora