1- CONFLUENCIA DE CAMINOS

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¨Se abrieron dos caminos en mi vida¨,
oí decir a un hombre sabio; ¨
opte por el que menos se transita,
y eso significó la diferencia a diario.¨
-Larry Norman (con disculpas para Robert Frost)

Marzo desató lluvias torrenciales tras un viento anormalmente seco. Luego, de Canadá descendió un frente frío, prolongado por vientos turbulentos que rugieron Barranca abajo desde el este de Oregón. Aunque era indudable que la primavera estaba a la vuelta de la esquina, el dios del invierno no quería renunciar sin pelear a su dominio arduamente conquistado. Un manto de nieve fresca cubría las Cascadas y la lluvia se congelaba al chocar con el suelo gélido fuera de la casa, razón suficiente para que Mack se hubiera acurrucado con un libro y una sidra caliente, envuelto en el calor de una hoguera crepitante.

Por el contrario, pasó casi toda la mañana tele transportándose desde su computadora central. Cómodamente sentado en el despacho de su casa, vestido con el pantalón de pijama y una camiseta, hizo sus llamadas de venta, la mayoría a la Costa Este. Con frecuencias hacia pausas para escuchar la lluvia cristalina tintinear en su ventana y ver engrosarse afuera, sobre todas las cosas, la lenta pero constante acumulación de nivel. Para su deleite, estaba apunto de quedar inexorablemente atrapado en casa, prisionero de hielo.

Hay algo jubiloso en las tormentas que interrumpen la rutina diaria. La nieve o la lluvia glacial te liberan de pronto de expectativas, exigencias de rendimiento y la tiranía de las citas y la agenda. Y a diferencia de la enfermedad, es una experiencia más colectiva que individual. Casi puede oírse un unificado suspiro emergente de la ciudad cercana y el campo circundante, donde la naturaleza ha intervenido para dar respiro a los fatigados seres humanos que se afanan dentro de sus confines. Todos los así afectados están unidos por una multa excusa, y el corazón se siente súbita e inesperadamente mareado. No harán faltas disculpas por no haberse presentado en un compromiso u otro. Todos entienden y comparten esta justificación singular, y el repentino alivio de la presión para producir llena de dicha el corazón.

Claro que también es cierto que las tormentas interrumpen los negocios, y aunque unas cuantas compañías ganan un extra, otras pierden dinero, lo cual quiere decir que hay a quienes no les hace gracia que cierre todo temporalmente pero no pueden culpar a nadie de su pérdida de producción, o de no llegar a tiempo a la oficina. Y aún si esto difícilmente dura más de uno o dos días, cada individuo se siente de algún modo amo de su mundo, por el simple hecho de que esas gotitas de agua se congelan al tocar el suelo.

Aún las actividades comunes se vuelven extraordinarias. Las decisiones de rutina de vuelven en aventuras, y suelen experimentarse con una sensación de asentada claridad. Ya avanzada la tarde, Mack se arropo y se encaminó afuera, para recorrer con gran esfuerzo los noventa metros de la larga entrada hasta el buzón. El hielo había transformado mágicamente esa simple tarea cotidiana en una correría contra los elementos: el levantamiento de su puño en posición a la fuerza bruta de la naturaleza, y en un acto de desafío, una carcajada en su cara. El hecho de que nadie fuera a notarlo o a interesarse importaba poco para él; la sola idea de ese acto lo hizo sonreír por dentro.

La bolita de lluvia helada herían sus mejillas y sus manos mientras se abrían cuidadoso pasos por las leves ondulaciones de la entrada del auto; parecía, supongo, un marinero borracho en cautelosa dirección al siguiente tugurio. De cara a la fuerza de una tormenta de hielo, no avanzas precisamente con osadía, en demostración de una desaforada seguridad en ti mismo. Te golpeara una ráfaga violenta. Mack se tuvo que parar dos veces sosteniéndose en sus dos rodillas antes de poderse abrasarse pro fin al buzón, como a un amigo perdido hace mucho tiempo.

Hizo una pausa para contemplar la belleza de un mundo sumergido en cristal. Todo reflejaba luz, y contribuía a la intensa brillantez de las últimas horas de la tarde. Los árboles del jardín del vecino se habían puesto mantos traslucidos, y cada cual parecía único, aunque uniformado en su presentación. Aquel era un mundo glorioso, y por un leve instante su luciente esplendor casi quitó, así fuese apenas unos segundos, la Gran Tristeza de los hombres de Mack.

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⏰ Última actualización: Aug 12, 2021 ⏰

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