Vigésima quinta Hoja:

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Querido Cuaderno: 

Bueno, al diablo eso de ignorarlo. Cuando al día siguiente lo vi por el pasillo, se me aceleró el corazón. Estaba a poco de echar a correr a los lavados, pero el me tomó del brazo. 

No puedes imaginarte el cosquilleo que sentí cuando su mano cálida quedó allí, en mi flacucho y pálido brazo. Aunque sé que si puedes imaginarte mi cara: parecía un tomate. 

Me digo algo como " Hey, lamento lo del otro día, de verdad." Y algunas cosas más, que no escuché claro. Estaba demasiado enfrascada en sus labios. 

Ay ya, vas a vomitar, lo sé. 

En fin, me ha hecho una propuesta. ¿Quieres adivinar cuál es, cuadernito?

Querido Cuaderno:Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora