bien, luego de grandes triunfos y derrotas, de alegrías y llantos, de historias que prontamente se volvieron leyendas para el mañana, los héroes que libraron a Japón de el soberano del mal, el mundo se volvió un lugar un poco mas seguro, pero por ma...
Era una linda mañana, así que con los pocos minutos que el profesor Shinsou les había regalado, algunos de los alumnos que aún no habían realizado el ejercicio salieron a el parque del campus a ver el paisaje
Allí teníamos a una linda pecosa caminando tranquila con las manos en su espalda y con la cabeza alta disfrutando del sol y el suave viento, en unos minutos volvería a aquel campo de ejercicio físico techado así que el disfrutar de un pequeño respiro fresco antes de volver a su aula, sería algo relajante, y valla que lo era
Inko:-haaaa~- ese suspiro se llevaba toda la tensión que había absorbido en aquel lugar de lanzamiento por culpa de su hermano y el pelirrojo oscuro que no dejaba de tener aquel semblante tonto de enojado
Solo faltaban un par de minutos para regresar, así que se encamino de regreso a el domo de ejercicio...pero..
Yasho:-¡hey tú, peli lechuga!-
Inko solo con escuchar esa voz derrumbo su semblante feliz y relajado y lo cambio por uno fruncido y estrazado por lo que estaba por venir
Inko giro encarándolo -vaya, creo que nunca había escuchado ese- habló con sarcasmo -¿y qué me dices del tuyo, cabellos de algodón? ...- sonrió victoriosa
Yasho se alarmo por lo que la pecosa acababa de decir, eso no era posible, no era posible que ella lo supiera...
Yasho:-..que..¡¿de qué mierda estás hablando maldita?!- se le veía muy alarmado y molesto
Inko:-¿que como sé que tu cabello es naturalmente de color rosa como el de tu madre?...pues la verdad el cómo lo sé no te importa- estaba seria, a pesar de que ella era generalmente relajada y de personalidad tranquila, no era extraño que ella en momentos así tomara una actitud muy similar a la de su madre
Yasho en un segundo y de sorpresa acorralo a Inko en la pared poniendo sus brazos de barrera impidiéndole el escape
Y por muy sugerente que fuera la situación, no representaba casi nada para ambos...
Yasho:-escúchame bien pecosa loca, si tú y tu idiota hermano intentan comentar ese estúpido secreto, no duden en que los hare pedazos, y tu tonto hermanito sonriente no te podrá salvar- sus ojos despedían odio y desafió
Inko solo lo tomo de su camiseta jalando su cara hacia la de ella acercándolo más, los ojos negros de la pecosa eran amenazantes y llenos de seguridad, sus caras se enfrentaban con odio y desafió a pesar de estar tan cerca
Inko:-no creas que soy una doncella indefensa "algodón de azúcar", podría hacerte pedazos yo aquí mismo- no vaciló en una sola de sus palabras
Y allí teníamos a este dúo curioso, él arrinconándola contra la pared y ella sujetándole de la camiseta, no era el mejor momento para que alguien más los viera...
Renji:-hey Inko apresúrate ya casi..-
teníamos a Renji cruzando la esquina para a continuación encontrarse con aquella escena un tanto comprometedora
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