» Frío. Es lo primero y lo único que puedo sentir. Mis oídos perciben el dulce murmullo de las olas y los gélidos dedos del agua rodean mi cuerpo inerte, seguramente debo estar en alguna pose ridícula, tal vez como esas que toman las personas que saltan de un décimo piso ya que no siento mis extremidades, a decir verdad no sé si mis dedos son capaces de percibir el tacto; el frío les ha hechizado.
Me imagino recostado sobre la orilla de una playa, dejando que las olas besen mi cuerpo en un compás tedioso y que incita a querer tomar una larga y profunda siesta.
No quiero abrir mis ojos, tengo miedo de encontrarme con algo que no quiero ver, aunque para ser sincero, no percibo ni un ápice de luz, de todas formas mi subconsciente evoca imágenes que se desplazan como un cortometraje de mal gusto; aunque en el fondo sé que éstas imágenes deben causarme alguna emoción, no lo hacen.
« — Hey, vamos a algún lado, la playa tal vez; me apetece nadar —
Sus cabellos lacios revolaron en el mismo momento en que formuló la oración, enzarzándose en una danza que con ayuda del sol les dió el brillo platinado que se robó mi aliento.
— Tú, ¿Me estás escuchando? —
Voces entrecortadas por un velo negro.
— ¿¡ME OYES!? VAMOS DÍ ALGO. POR FAVOR —
Burbujas blancas se alejaba enfrente mío, mientras una cortina viscosa y movediza modificaba el rostro de la chica que poco a poco desaparecía tras una cortina negra.
Mis pulmones recibieron aire, respirando a grandes bocanadas, sentía que mi garganta estaba siendo cortada desde dentro con diminutas navajas. Había sido una ilusión. Estaba perfecto, no existía nada que me lesionara.
Mis brazos llegaron torpemente a mi garganta, rodeándola, luego a mi pecho en busca de un eco en mi caja torácica. Hey vamos, ¿esto es en serio? Aquellos latidos apenas se podían comparar con los de un enfermo en su lecho de muerte.
La fuerza de mis rodillas funcionó a la perfección cuando intenté levantarme, escuchaba aturdido a mi atuendo chorrear cualquier líquido sobre el que pudiera haber estado acostado.
Finalmente mis ojos cedieron; abriéndose con lentitud como queriendo huir de la realidad, sin embargo al abrirlos por completo me descubrí en una caja negra que apenas me permitía mirar más allá de mis manos. Me descubrí en cualquier otro lugar, menos en mi casa.
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Черное море
Mystery / Thriller—Hey, vamos a algún lado, la playa tal vez; me apetece nadar. Sus cabellos lacios revolaron en el mismo momento en que formuló la oración, enzarzándose en una danza que con ayuda del sol les dió el brillo platinado que se robó mi aliento. —Tú, ¿me...