Secretos en el ático y bailes bajo la luz

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Aquí tienes la edición, el pulido ortográfico y de puntuación de esta dulce y entrañable continuación para la familia Reid-Jareau:

Andrew estaba a punto de terminar un proyecto de la universidad cuando necesitó buscar a su hermana para que lo ayudara con unos gráficos, ya que a ella se le daba mucho mejor ese tipo de cosas. Al recorrer varias partes de la casa se sorprendió al no verla, aunque estaba seguro de que se encontraba allí; fue entonces cuando recordó que a Eleonor le encantaba pasar tiempo a solas en el ático. Tomó un par de bebidas y golosinas y subió, encontrándola concentrada mirando a través de la ventana.

—¿En qué tanto piensas, Eli? —preguntó Andrew sentándose frente a ella.

—Andy... —dijo Eleonor sorprendida—. En nada en particular. ¿Por qué la pregunta?

—Desde la puerta del ático escuché los engranajes de tu cabeza moviéndose —rió suavemente Andrew—. Creo que esto te gustará.

—Soda y snacks —sonrió Eleonor—. Mi combinación de comida chatarra favorita... Es cierto, estaba pensando en algo.

—También es la mía —rió su hermano—. Y bueno, ¿me dirás en qué pensabas?

—¿Cómo es que ellos lo logran? —preguntó Eleonor mirando de nuevo hacia el exterior.

—¿A qué te refieres? —preguntó Andrew asomándose a la ventana, descubriendo a sus padres lavando los autos en medio de risas.

—¿Cómo logran reconciliarse tan rápido? —dijo Eleonor con seriedad al ver cómo su madre subía el volumen de la música y su padre la tomaba de la mano para empezar a bailar—. Anoche pelearon como perros y gatos, al punto de que papá durmió en el sofá.

—Fue imposible no escucharlos...

-- Flashback --

—JJ, ¿es cierto que enviaste los documentos para volver al FBI? —preguntó Spencer, sorprendido al recibir una copia de la solicitud en su correo.

—Sí. ¿Cómo es que lo sabes? —respondió Jennifer sobresaltada.

—Me mandaron una copia para informarme —le mostró Spencer la pantalla del teléfono—. No sé si querían mi aprobación o solo mantenerme al tanto, ¡pero lo que más me sorprende es enterarme por ellos y no por ti!

—Estaba esperando el momento adecuado para decírtelo —dijo Jennifer con seriedad—. Pasé los papeles para unirme de nuevo, pero no en el campo, sino como instructora, igual que tú. Granger me lo pidió hace tres meses y me tomó tiempo decidirme.

—Entiendo las razones; al fin y al cabo, yo volví por lo mismo —replicó Spencer con rigidez—. ¡Pero por qué diablos debo ser el último en enterarme! ¿Y cuál era exactamente ese supuesto momento adecuado?

—¡Cuando pudiéramos sentarnos a hablar con calma! En las últimas semanas apenas nos vemos para ir a dormir, ¡y a veces ni eso! —trató de mantener la voz baja—. Nadie fuera de Granger y nosotros lo sabe; no se lo he dicho a los chicos y mucho menos al resto de la familia.

—Eso último no me consuela en lo más mínimo —espetó Spencer, conteniéndose igual que ella—. Sé que hemos estado ocupados, pero si me hubieras dicho que necesitabas contarme algo, te habría dedicado todo el tiempo del mundo, como siempre lo hago.

—Disculpa por no esforzarme en informarte lo que pasaba —bufó Jennifer molesta—. Pero debes admitir que tú también guardas secretos sobre proyectos que emprendes, ¡y solo me avisas cuando ya están en marcha! ¡Estamos a mano, Reid!

—De acuerdo, Jareau —zanjó Spencer furioso, tomando algunas cosas—. Te concedo el punto: he hecho lo mismo. Es mejor que me vaya a dormir al sillón; sé que si me quedo aquí terminaremos diciendo cosas de las que nos arrepentiremos.

Una vida juntos. (Editado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora