Prólogo.

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Dos simples palabras: accidentes catastróficos.

Surgen muchos accidentes a lo largo de los años y nadie nunca pensaría que tienen relación, pero ahora mismo me doy cuenta de que sí tienen relación.

Aquí.

Acostada bajo la noche oscura.

Viendo el cielo iluminado por muchas estrellas, obviamente no podía faltar la gran luna.

Y con una gran botella de mezcal medio vacía.

Quise creer que, bebiendo ese trago tan fuerte, finalmente lograría olvidarme de absolutamente todo lo que ha pasado en los últimos siete años, pero no, al contrario, me hace recordar todo provocándome mucho dolor emocional, algo que tengo más que prohibido por pertenecer al gran linaje de la familia Worral.

Algo que me parece muy absurdo a estas alturas, pero, que, por alguna extraña razón, sigo respetando.

¿Por qué?

¡Carajo! ¡¿Por qué?!

No lo olvides, Willa.

Eres una Worral.

Mi garganta me dolió incluso para tragar saliva.

Los Worral son fuertes.

Mis ojos empezaron a arder porque no he parpadeado.

Los Worral no lloran.

Al final, no pude más.

Siempre quise creer que soy muy fuerte, tanto física como mentalmente y... la realidad es que soy muy débil.

Mi mente lo recordó todo como si se tratara de un lindo recuerdo cuando en realidad es todo lo contrario.

-¿Qué haces aquí?

Esa voz me sacó de mis dolorosos pensamientos.

Acostada en el suelo, volteé a ver a la persona que viene caminando hacia mí.

Lo reconocí, pero al mismo tiempo no.

Fruncí el ceño, ligeramente confundida, y seguí observando su rostro.

-Me pareces familiar -susurré entrecerrando ligeramente los ojos-. ¿Te conozco?

Él frunció sus cejas negras, sus ojos marrones oscuros voltearon a ver la botella de mezcal y una chispa de irritación se hizo presente en su linda expresión facial.

-¿En dónde...? Agh, ¿por qué estás tomando? Tú no tomas.

No supe responderle con palabras, solo le sonreí sintiendo como mi voz empieza a quebrarse ligeramente.

-Solo quería... olvidarme de todo por un momento... ¿qué tiene de malo? He escuchado que tomar sirve para eso... para olvidar.

Él suspiró agotado y se sentó al lado mío, en el frío asfalto del campo de entrenamiento.

No me quitó la mirada de encima, pero me confundí al notar un brillo de tristeza reflejado en su rostro.

¿Él está triste? ¿Por qué estaría triste?

-¿Qué sucedió?

-Nada... -susurré dirigiendo mi mirada al cielo oscuro-. Lo de siempre... supongo.

-¿Y qué es lo de siempre?

-¿Qué te puedo decir? -Surgió un breve momento de silencio, en donde admiré las estrellas, y luego volví a hablar-. Pensé que esto me ayudaría a olvidarme de todo, pero... no...

-¿Y qué es lo que querías olvidar?

-Todo -confesé sonriendo ligeramente, mi garganta me dolió más de lo normal y mis ojos no dejaron de arder-. Mi terrible niñez, mi desastrosa adolescencia, mi desdichada suerte por haber nacido en la gran familia Worral... la guerra... todas esas muertes... todo lo que hice... y todo lo que ha sucedido en los últimos años...

DOS AÑOS ANTES.

~•~•

12/07/2026.

S. R. López.

Amenaza DesconocidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora