Capítulo 1: Willa Worral.

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Mi pecho sube y baja por lo agitada que me encuentro al mismo tiempo en que mi mirada se encuentra fija en el cadáver frente a mis pies con un charco de sangre empezando a formarse a su alrededor.

Sin inmutarme, dejé caer al suelo el cargador de un fusil, que quién sabe en dónde está. El sonido de la caída fue lo único que se adueñó del silencio por breves segundos, de ahí, mi respiración agitada es lo único que se escucha.

Empecé a respirar por la boca empezando a ser consciente de lo caliente que se encuentra mi cuerpo.

Conforme intenté normalizar mi alterada respiración, la adrenalina empezó a desaparecer poco a poco mientras camino por la sala hasta el pasillo que me lleva a una puerta destruida que deja ver toda una habitación llena de cuerpos muertos, sangre y desastre.

Intenté ser ignorante de la cantidad de muertos que tuve que evitar pisar mientras mechones de mí, ahora corto cabello castaño, cae en frente de mi vista.

Agarré un mechón ahora corto y lo observé por unos cuantos segundos, recordando el momento exacto en donde uno de esos asesinos me agarró de mi largo cabello y el otro intentó decapitarme, lo más rápido que pude hacer en ese momento fue esquivar y ahora tengo el cabello corto.

Hice un puchero con mis labios mientras emito en pequeño quejido.

Me gustaba mi cabello largo.

Es una lástima que ahora lo tenga corto.

¿Lo peor del caso? Que ahora está todo mal cortado.

-Malditos. -susurré malhumorada.

Me tambaleé un poco al sentir un leve mareo apoderarse de mí, me apoyé en la pared mientras coloco una mano en el lado izquierdo de mis costillas, presioné esa zona sintiendo un ardor intenso, apreté mi mandíbula para luego caminar al baño de la habitación, abrí la puerta, entré y abrí el grifo del lavamanos.

Sonó como si se estuviera atorando, esperé por varios segundos hasta que unas gotas negras salieron.

Suspiré.

Mierda.

Apoyé mis manos en la orilla del lavamanos, cerré los ojos y agaché mi cabeza sintiendo varias punzadas de dolor recorrer mi cráneo mientras el sonido del agua negra caer hace que me pierda en mis pensamientos.

Respiré por mis fosas nasales llenando mis pulmones de aire para luego dejarlo salir pesadamente por mis labios. Repetí el procedimiento intentando calmarme.

Tranquila, Willa.

Mantén la mente en blanco.

Tienes que controlarte, por favor.

Como quiero dejar de sentir el ardor en todo mi cuerpo, dejar de sentir mis músculos engarrotados y tensos, que el dolor en mis manos junto con el que recorre todo mi cuerpo desaparezca, especialmente el de mi rostro.

Aferré un poco más mis manos a la orilla del lavamanos sintiendo como los recuerdos se arremolinan en mi mente, provocando que mis pensamientos sea todo un caos.

Agarrada del cabello para luego ser pateada en el estómago y lanzada contra la pared.

Ladeé la cabeza intentando suprimir el recuerdo, pero más aparecieron en mi mente.

Golpe tras golpe en el rostro y en todo mi cuerpo.

Apreté mis dientes a la vez que aprieto mis manos sobre el lavamanos.

Yo, lanzándome contra un hombre, para luego golpearlo sin cesar, defendiéndome de él y de los demás.

Tragué saliva sintiendo una opresión en mi pecho mientras alzo un poco la cabeza.

Amenaza DesconocidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora