Escena octava

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Él le pregunta que cómo le ha ido el día. Ella dice que bien mientras se aparta el flequillo de la cara. Y en ese breve espacio de tiempo, él mira, casi sin darse cuenta y fascinado, la piel que la manga caída de su camiseta deja al descubierto. Sólo se le ve el hombro y la clavícula. Pero nadie le dijo nunca que esa imagen podía ser tan hipnótica como la lluvia. Ella le busca con sus ojos verdes y le pregunta por su día. Él la encuentra. Siempre se encuentran.

Destino: DesconocidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora