CAPITULO 1

12K 655 39
                                        

Tawny

Tomo una respiración profunda, y luego, suelto todo el aire que tengo en mis pulmones: tengo que tranquilizarme; no puedo llegar totalmente alterada a mi primer día de trabajo. Parezco... desesperada; sé que es una exageración para solo ser mesera de una pequeña cafetería, pero, que puedo decir, era lo único que podía conseguir sin tener una carrera universitaria, además de que mis últimos ahorros sirvieron para ayudarme a encontrar un pequeño departamento: lo suficiente para mí.

Opto por terminar de "arreglarme" ya que lo único que sé hacer por mi apariencia personal es sumamente escaso: es una coleta de caballo y ni siquiera sé maquillarme, pero es lo mejor que puedo hacer. Me observo en el espejo, arreglando mi uniforme de trabajo; a pesar de que no sé hacer prácticamente nada con mi apariencia, mi uniforme tiene que estar impecable.

Salgo de mi pequeña casa y me dirijo al trabajo: desde que comencé a alquilar el pequeño departamento ocupo el metro para desplazarme por toda la ciudad.

Normalmente paso desapercibida ya que soy de una estatura pequeña, aunque me encanta mi tamaño; siempre me dijeron pitufina o me confundían con un niño: por mi tamaño pequeño y el hecho de que nunca me arreglaba. Algunas veces necesito ayuda para ciertas cosas, medir un metro cincuenta y dos es un poco difícil, más cuando todo el mundo a tu alrededor mide más que tú.

Llego al trabajo diez minutos antes de la hora. El lugar es pequeño pero muy bonito y acogedor: es mejor de lo que pensé.

La paga no es mucha, pero, en lo que consigo otro trabajo de medio tiempo, es lo único que puedo hacer, así que tendré que esforzarme al máximo.

Al entrar al local veo a una mujer bastante alta en comparación conmigo, aunque, probablemente, no mida más de un metro setenta. Es muy bonita, pero, por alguna razón, no me da buena espina; se ve que es de esas mujeres que tienen todo tipo de atenciones y no les ha faltado nada en toda su vida.

Me quedo un momento mirándola cuando voltea hacia mi dirección.

—Hola, pequeña, ¿te perdiste? —pregunta tratando de ser suave.
—No, en realidad, soy la chica que contrataron hace unos cuantos días.
—Vaya... sí que eres pequeña.
—Sí, me lo han dicho, de hecho, siempre piensan que soy una niña —confieso—. ¿Puedes decirme donde debo cambiarme? —pregunto frunciendo el ceño.
—Por supuesto, acompáñame.

***

Kane

Voy de camino a mi oficina, estoy tan cansado que no tengo ni idea de qué hacer: mi cumpleaños está cerca. Ya treinta y tres años; en estos momentos es cuando me gustaría tener a alguien especial para que esté conmigo lo que resta de mi vida, pero cuando creí que encontré a la persona correcta esta me dejó por un hombre mucho más joven que yo, y lo peor de todo, con un hijo de por medio. ¡Hija de puta! No se le removió la conciencia en dejar a su hijo: tomó todas sus cosas y desapareció, así que ahora tengo mejores cosas de qué preocuparme y entre esas está mi hijo Román de 6 meses. Hace pocas semanas hubiera preferido ser un padre soltero y ocuparme totalmente de mi hijo, pero mi trabajo es tan pesado que necesito ayuda. Pensé en contratar una niñera por medio tiempo, ya que, desde que Román llegó a mi vida, he reducido mi cantidad de trabajo. Así que, solo trabajo durante medio tiempo en la empresa familiar. Eso será hasta que Román comience el jardín de niños y yo tenga un poco más de tiempo para mí mismo.

He estado casi todo el día ocupado, por eso le pedí el favor, a mi nana, de cuidar a Román, así puedo descansar un poco, pero nunca me imaginé que al entrar a la pequeña cafetería me encontraría con la cosita más adorable y tentadora de mi vida: es muy pequeña en comparación conmigo,
demasiado pequeña diría yo; parece tener la estatura de un niño.
Pero necesito saber quién es ella, porque de una cosa estoy seguro en este momento: ella es mía.

Este capítulo fue corregido por @EditorialStellar y DeiviTicseMelchor

Little Cherry (Disponible en Amazon) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora