CAPITULO 2

10.8K 564 28
                                        

Kane

No puedo dejar de verla. Ella será la única, así como mi padre con mi madre: él siempre me dijo que ella era su única.

La mayoría de hombres en mi familia se enamoran de manera instantánea, eso es lo que me pasa a mí con mi pequeña niña, con solo verla sé que ella es más dulce que un pequeño trozo de caramelo.

Sé que ella amará a Román tanto como él a ella. Me muero por presentárselo, pero estos últimos meses solo me he dedicado a observarla, aunque, a veces, no puedo ya que tengo que estar con mi hijo.

Siempre tengo un ojo puesto en ella: no quiero que alguien le pueda hacer daño. Aprieto mi mandíbula pensando en que algo o alguien pueda dañarla. Yo la cuidaré y me encargaré de ella.

Veo a Victoria acercarse a mí y no entiendo, pues desde que entré a esta cafetería, hace más de 6 meses, lo único que ha hecho, la gerente del lugar, es acosarme haciéndome preguntas de lo más inapropiadas.

No me molestaría si quien se acercará a mi fuera Tawny, pero claro que no lo hace: cada vez que me observa sus mejillas se sonrojan, además trata de evitar mi mirada. ¿Qué tengo que hacer para que mire a mí? Con Victoria jodiéndome cada cinco minutos no puedo prestar atención a Tawny el tiempo que quiero.

Recuerdo la primera vez que la vi en esta cafetería: era su primer día y ella fue la encargada de atenderme y valió cada maldito segundo; no importa cuántas veces tartamudeó o cuántas veces sus mejillas se pusieron de un tono rosa cada vez que miraba mis ojos: cosa que no sucedía muchas veces porque sus ojos marrones trataban de esquivarme y eso me molestaba, de hecho, todavía lo hace. Quiero sus ojos en mí todo el maldito tiempo.

—¿Algo en especial, Kane? —La voz chillona de Victoria me saca de mis pensamientos sobre mi pequeña niña sonrojada como una cereza—. Yo te llamaré si necesito algo, Victoria... —pronuncié de manera seca.

Vuelvo a ver a mi pequeña cereza. ¿Por qué no puede mirar a mi dirección? ¡Quiero que me mire!

Tawny

Siento su mirada penetrante cada vez que camino. ¿Cuánto tiempo lleva ahí? ¿No tiene algo más que hacer que mirarme?
De qué estoy hablando, desde que lo vi en mi primer día no he dejado de pensar en él: por primera vez me siento atraída por alguien y quiero que se sienta atraído por mí, pero, al mismo tiempo, tengo miedo y... ¿si mi madre siempre tuvo razón?

Eres una inútil, ¿crees que alguien te querrá?

Siempre pensé que todo lo que mi madre me dijo, en algún momento, me dejaría de afectar, pero no puedo dejar de pensar en eso. Quiero dejar de pensar en ella, pero no puedo.

Por lo menos, tengo algo que me distrae de pensar en ella: el trabajo me gusta, Victoria es amable conmigo al igual que Elisa: una pelirroja de ojos azules, unos años mayor que yo. Eso me hace extrañar a Georgia y a Malcom, pero qué puedo hacer, ellos se preocuparon por mí, incluso me ayudaron con la mudanza a mi pequeño apartamento. Son los mejores amigos que he tenido y me atrevería a decir que son como los hermanos que nunca tuve.

Continúo con mi trabajo hasta que observe al señor Black irse después de media hora. ¡Cómo quisiera que se quedara conmigo! Pero sé que es totalmente imposible: soy una niña a comparación de él; por lo que he oído hablar sobre el señor, gracias a Victoria, se divorció hace unos meses y tiene un pequeño hijo de 6 meses, si no me equivoco.

Siempre quise tener una familia grande donde los padres eran amorosos con sus hijos.

La madre que tuve, toda mi vida, me echó la culpa de que mi padre se alejara de ella. Gracias a mi mamá supe que era la hija bastarda de algún hombre con mucho dinero, pero qué puedo hacer: yo no pedí que mi madre se acostara con él y, mucho menos, pedí nacer, pero que iba a hacer en esos momentos.

Cuando cumplí dieciséis años decidí comenzar a ahorrar para que cuando pudiera irme de casa yo desapareciera totalmente y eso hice: desaparecí de la vida de mi madre. Espero que, por lo menos, agradezca eso.

Al terminar mi trabajo me dirigí hacía mi casa. Estaba pensando en dormir hasta que me canse, cosa que es prácticamente imposible para mí, ¿quién podría cansarse de dormir? Al menos yo no.

Al entrar a mi hogar, rápidamente, cocino algo para comer y, luego, me pongo el pijama, tomo mi celular y leo un poco antes de quedarme totalmente dormida.







Este capítulo fue corregido por @EditorialStellar y  DeiviTicseMelchor

Little Cherry (Disponible en Amazon) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora