Capitulo Seis

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_____ inspiró y apoyó una mano en su brazo. Al instante sintió una oleada de calor extenderse por su brazo.

Los músculos de Nicholas se estremecieron bajo su palma.

-¿Es justo para Estrella, ser criada por un hombre que quizá no sea nunca el padre que se merece?

_____ sintió una oleada de calidez en el corazón que no tenía nada que ver con la química entre ellos. Había creído que a él no le importaba la niña, pero se había equivocado.

-Lo siento –dijo de repente.

-¿El qué?

-Pensé que no te importaba el bebé, pero debería haber sabido que sí. Te he observado con ella. Sientes algo por Estrella.

–No es fácil de ignorar –dijo él con una sonrisa.

–Ya, pero siento haber pensado mal de ti.

-Una afirmación intrigante.

Ahora le tocó a ella esbozar una sonrisa a regañadientes.

-Tienes razón. Esperaba que tú quisieras al bebé porque yo lo hubiera querido si estuviera en tu piel -sacudió la cabeza levemente–. Es que yo siempre he querido tener hijos propios. Supongo que te estaba juzgando por mis sentimientos. Una arrogancia, ya lo sé. Tienes todo el derecho a no querer tener niños. Además, sé que es una responsabilidad enorme para un hombre como tú.

-¿Cómo yo?

-Soltero. Orientado a tu carrera.

-Ah...

-Lo único que quería decir es que lo siento. Yo, mejor que nadie, debería saber lo que es que los planes de tu vida salgan volando por los aires en un solo segundo.

_____ no había querido darle tanta información.

–¿Y qué pasó con tu mundo tan planificado, _____? -su grave voz se mezcló con los profundos y fluidos acordes que flotaba a su alrededor-. ¿Qué bomba te tiró el destino?

-No importa -_____ no quería hablar de Bill.

Por alguna razón, sentía que aquella noche, aquel momento, sólo les pertenecía a Nicholas y a ella-. Esto trata de ti, no de mí.

Por las facciones tensas y las líneas de la frente marcadas de preocupación, _____ supo que quería saber más, pero volvió al tema de conversación con la esperanza de dejar el pasado donde debía estar.

-Serías un buen padre -aseguró con firmeza.

Nicholas frunció el ceño al notar el giro de la conversación.

-¿Sí? ¿Y por qué estás tan segura?

–Porque ya te preocupa hacer el trabajo bien. Un mal padre ni siquiera se molestaría.

-Quizá -dijo acariciándola con la mirada -. No lo sé.

-Lo verás.

Nicholas levantó una mano y le apartó un mechón de la cara provocando una temblorosa respuesta en su cuerpo.

-No me mal interpretes -dijo con voz tan suave como su caricia-. No estoy diciendo que nada haya cambiado. Todavía no estoy convencido de que sea bueno para Estrella que esté conmigo. O para mí.

_____ lo miró confundida. ¿No acababan de discutir aquello mismo?

–Pero yo pensaba...

-Ya lo sé -dijo deslizando los dedos a lo largo de su cuello-. Y te agradezco lo que has dicho. Pero esto es una gran decisión, _____. Una que no puedo tomar de la noche a la mañana.

Un regalo a su puerta.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora