Te quería. Tal vez aún lo sigo haciendo.
Tal vez, sólo tal vez aún duermo abrazada al último regalo que me diste, es posible que unas cuantas veces al mes mire mi reflejo y piense en mi sonrisa de cuando pertenecía a tu vida, y empiezo a extrañar toda la alegría que me brindaste.
¿Odio? No lo creo posible aunque la rabia que siento por ti puede ser muy comparable a ese sentimiento, te miro caminar, insolente, dando a conocer a todos el orgullo que tienes, levantas la barbilla sin pesar mientras a mi los recuerdos me bombardean y me gritan que ese no eres tú. ¡No! ¡No! ¡No! El hombre tierno y juguetón se esfumó en un abrir y cerrar de ojos dejándome a alguien irreconocible, que lastimaba sin pararse a pensar en consecuencias.
Decepcionada, es algo que te puedo afirmar. Permitiste que te ponga en un lugar que nadie debía ocupar y lo hice creyendo ingenuamente que tomaba la decisión correcta. Ilusa, como siempre. Trepaste murallas y me abrace a tu cariño ¿para qué? Para que hicieras lo que todos, dejarme sola cuando más necesitaba de ti, aún cuando te pedí que no lo hagas, te dije que lo intentaría de nuevo, pero tu no perdonas un error, cuando yo lo hice muchas veces.
Me causaste una amarga tristeza que no me atreví a dejarla expandir, sin embargo, me aferraba a ella hasta conseguir un camino diferente. Y como siempre desbaratas mi mundo cuando está casi reconstruido, vuelves y te vas, gritas mucho y yo sigo sin entender como es que puede haber cariño hacia ti, aunque sea sólo un poco.
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¿Nos atrevemos a soñar?
RandomEste no es un libro. No es una historia. Es simplemente un espacio para entregar ideas al azar. Un espacio donde contar nuestros secretos de la manera más dulce en que un escritor sabe hacerlo, varias veces hay miedo de publicar lo que escribimos o...