Epílogo

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Se toman de las manos y vuelven para sentarse en la barra del elegante bar.

Piden dos piñas coladas y hablan entre risas y toqueteos.

—Bonita corbata la de tu foto.

—¡Harry! ¡La compré contigo!

—No presté atención, Louis.

—¿En serio tienes un nuevo tatuaje?

—Sí, mira, es una pequeña cruz.

Y se ríen más y se toquetean más.

Y comparten pensamientos, ideales y gustos que han forjado en los últimos años y no se han contado.

Como que les gusta los cócteles dulces y que les daba vergüenza decirlo en voz alta.

Que les intrigaban los juegos de roles y el daddy kink.

Que en las tardes uno hacía yoga y el otro Pilates.

Que su sueño más grande es hacer el amor en la ducha.

Y se piden perdón y se besan suave y se prometen alimentar mucho mejor su amor. Prometen ponerle dedicación y tiempo al otro siendo recíproco con la atención y el cariño que se den.

Suben a una habitación de hotel más tarde esa noche.

Harry endiosa a un ser.

Louis es adorado y alabado.

También hacen el amor en la ducha mientras Louis le dice papi y Harry le dice que es su buen chico.

Piña colada | L.S. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora