❝Donde Tzuyu manda cartas día a día a Jeongyeon, sobre como cuidar de su pequeño conejito por el cuál sigue enamorada. ❞
Estado;; En emisión
;;25/Jul/20 - Prólogo
;;03/Agos/20 - Inicio
;;00/00/23- Fin
;;Tzuyu G!P [Girl With Penis, chica con miembro...
Sólo había llegado a el restaurante, entre plática y comer un rato, finalmente dije las palabras que quería decir, aunque de manera diferente, mamá y las chicas habían reservado en el lugar más caro de Seoul, para hacer mi propuesta.
Finalmente me arrodille, supongo que Nayeon ya se lo imaginaba lo que haría, y hablé.
—Na-Nayeon,¡Cá-cásate conmigo si?— Sentí mi mundo cada vez más chico, millones de sentimientos paseaban por mi cuerpo, lleva tan sólo apenas 10 años de un excelente relación amorosa con mi hermosa conejita y ahora mismo sentía añicos mi mundo, no sólo eso, si no que las emociones eran millones que me daban ganas de vomitar, correr, lo que sea con tal de sacarlas de allí.
Todos en el restaurantes estaban atentos, especialmente el Jeonmo y su pequeña Sakura, por otro lado estaba el SaiDa, juntó con su pequeño Bang-chan.
Y en cuanto a las demás chicas, no estaba, debido a que el Michaeng se fue a japón con su pequeña Chaemi, y Jihyo se fue con Somi a Canadá.
Pero los pocos presentes estaban felices de nosotras.
Cerré mis ojos fuertemente, ya sólo esperaba la respuesta de mi futura esposa, y si es posible madre de mis hijos, después de divagar tanto en mis pensamientos veo que ella se levanta de la silla, me levanta y finalmente me rodea con sus brazos, dándole una calidez que siempre e amado de ella, esa calidez que anhelo por siempre tener y nunca perder, de sus ojos finalmente brotaron sus lágrimas y me miro con aquella dulce mirada de amor soñador, aquel que quería cuidar por toda un eternidad si es posible.
—Chewy, por— Comenzó a reír, supongo que es por los nervios y la situación— hay dios y todos los dioses del cielo, te digo que si, ¡Si me quiero casar contigo!.
Grito lo último llena de emoción y los que estaban allí presenciando el momento, finalmente aplaudieron.
Lo único que más me hizo feliz era ver su cara totalmente llena de felicidad.
Ella se lanzó a mis brazos, debido a mi altura, tuve que agacharme para darnos un beso efusivo y lleno de sentimientos.
Amaba la sensación de sus labios rojizos, tan esponjosos y suaves que me dejaba la sensación de querer besarlos todo el tiempo.
Tras separarnos del beso, las chicas se acercaron con sus pequeños y finalmente nos felicitaron. Algunas miradas llenas de asco y repudio nos miraban, incluso había millones de murmuros, pero a mí no me importaba, a fin de cuentas la homofobia siempre existirá, pero mientras sea feliz le dará igual.
Todo esos sucedió justo antes de casarme con el amor de mi vida.
Finalmente había logrado decirle mi hermosa propuesta que no me atrevía a decir, si no fuera por el apoyo de mi mamá y papá.