Legados y despedidas

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—Creo que necesitas esto... —dijo Camille sentándose al lado de su hermano mientras le tendía una copa—. O de lo contrario, los engranajes de tu cabeza se van a sobrecalentar.

—Gracias, Cam —contestó Andrew sonriendo para luego beberse la copa de un solo trago.

—¿Me vas a decir en qué tanto piensas? —preguntó Camille, centrando su atención en el paisaje que tenían enfrente.

—En muchas cosas a la vez —respondió Andrew con seriedad—, pero hay una que está en el centro de todo.

—Te escucho.

—Tú más que nadie sabes que desde pequeño he hecho todo lo posible por diferenciarme de mis padres, en especial de mi papá —dijo Andrew sin mirarla—. No porque no me sienta orgulloso de ellos o me avergüence, lo hago porque...

—Quieres escribir tu propia historia —completó Camille con una leve sonrisa—. No quieres que comparen tu trabajo con el de tus padres. ¿A qué viene eso ahora?

—Tu adorado novio fue a vernos a casa unos días antes de mi graduación —dijo Andrew mirándola con fijeza—. Quería hablar con Eli y conmigo.

—¡Jack!... Acepté que quisiera seguir los pasos de su padre —dijo Camille intentando disimular su enojo—, ¡pero no pensé que intentaría arrastrarlos a ustedes con él!

—De hecho, fue una propuesta que le ha hecho a todos los hijos de los ex-agentes de la UAC —explicó Andrew con seriedad—. Al parecer, el nuevo equipo está acabando con el legado familiar y la situación es complicada.

—Eso lo entiendo, Andy. Esta familia luchó por construir ese legado para que unos agentes... novatos lo terminen —afirmó Camille con dureza—. ¡Pero apenas si estoy procesando que mi prometido se unió a ellos para salvarlo como para que mis hermanos también lo hagan!

—El problema es que ya acepté, Cam —sonrió levemente Andrew—. De hecho, Eli también lo hizo.

—¡Estás loco, Andrew Reid-Jareau! —exclamó Camille seriamente—. Mis tíos por lo que más han luchado es para evitar que ustedes sigan sus pasos dentro del FBI. ¡Por eso los alejaron tanto de ese lugar como para que ambos vuelvan así como así! ¿Por qué lo hiciste?

—Sentí que era lo correcto, que ese era mi camino —dijo Andrew pensativo—. Tal vez me esté equivocando, pero quiero que el tiempo que esté en la unidad me sirva para rescatar lo que mi familia construyó. Desde que acepté la propuesta de Jack y me admitieron en la academia, siento una paz increíble... ¿Tan mal estoy?

—Tal vez llevarte a un manicomio en este momento no sea una mala idea —sonrió levemente Camille—. Pero lo llevas en la sangre; era inevitable que tarde o temprano se unieran al FBI. Sé que viviré noches de insomnio mientras estén en una misión, pero sé que están haciendo lo correcto, en la unidad adecuada.

—Prometo que volveremos en una pieza —sonrió Andrew—, y esas noches de insomnio te las recompensaré como quieras.

—Una noche de copas pagada por ti será suficiente pago —rió Camille—, pero lo más importante es que vuelvan a salvo.

—Me parece justo.

—¿Y ya le dijiste algo a tus padres? —preguntó Camille mirándolo con curiosidad.

—No. Debo presentarme en la academia en cinco semanas —respondió Andrew con seriedad—. Se los diré una semana antes de irme.

—De acuerdo. Ya quiero ver la cara de mis tíos cuando lo sepan —se rio Camille—. Será una escena digna de ver.

—Si tú lo dices —sonrió Andrew.

Mientras Andrew y Camille conversaban, JJ, Spencer, Will y Anee disfrutaban de una copa de vino en medio de una charla agradable. Todos la estaban pasando bien hasta que Spencer recibió una llamada del hogar donde vivía su madre: había tenido una fuerte crisis y debían llevarla al hospital. Los médicos la mantenían sedada, pero era probable que ya no pudiera regresar a su casa.

Una vida juntos. (Editado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora