20 años después de la serie, los Backyardigans ya tienen trabajos y se vuelven miembros de la sociedad... pero se deben volver a reunir para una última aventura juntos
(Advertencia: perdón si este capítulo queda fome como el anterior pero ando con pocas ideas para el fanfic ;'0)
Tras avanzar por un pasillo que también estaba lleno de piedritas luminosas llegaron a una enorme sala en la que había un gran precipicio y un puente, al fondo del abismo habían un montón de espinas que se veían con la iluminación de las piedras.
Tyrone: que bueno que hay un puente aquí
Yunicua: miren! Allá está el tesoro!!
Todos miraron al otro lado del puente y vieron un gran altar donde había un cofre mediano de color morado, probablemente hecho de obsidiana. Para tomarlo solamente debían cruzar el puente.
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Pablo estaba tan impactado que iba a salir corriendo a agarrar el cofre pero Wolfgang lo detuvo.
Wolfgang: alto!
Pablo: mrd, ya parece que el protagonista eres tú!
Wolfgang: quieres tú pto tesoro? Me vai a tener que escuchar pingüino durazno
Los Backyardigans se quedaron un tanto incómodos, el Wolfgang estaba mandando todo en esos momentos y ya estaban cansados.
Pablo: a ver, qué sucede
Wolfgang: este puente es una trampa, si pisan el ladrillo equivocado se van a caer a las espinas :'0
Tyrone: pucha ;(
Boinga: y como sabremos cuáles son los equivocados?
Wolfgang: no lo sabemos... Uno de ustedes tiene que ir y arriesgarse
Pablo miró el puente y luego miró a los cabros, Yunicua lo estaba mirando preocupada al igual que Justin pinche prostituto morado, Tyrone asintió en forma de aprobación y Tasha estaba viendo el celu xdxd, Boinga estaba mirándolo muy feliz también.
Pablo: yo voy, después de todo yo los arrastré a esta aventura
Puso el pie en el primer ladrillo y nada pasó, estaban todos nerviosos ya que el puente era bastante largo.
Tasha: si se mata, almenos se mata solo
Yunicua: qliá buena amiga
El Pablo iba con cuidado pisando cada ladrillo, aveces estirándose mucho el pana, es elástico. En un momento uno de los bloques que pisó se cayó y Pablo se golpeó toda la cara, sacó el pie del agujero y siguió ya que iba en la mitad.
Pablo: (con cuidado... Hace años jugamos a que yo era espía, esto no debería ser tan difícil... Es como cuando le quité esos contenedores a la dama de rosa... Buenos tiempos)
Le faltaba poco ya al crack y el resto estaba en silencio, no había ningún ruido ni nada y Pablo ya se estaba confiando, tenía el cofre en frente e iba a pisar el último bloque.
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Pablo: lo logré!
Dio un paso adelante y el bloque se cayó junto a Pablo
Yunicua: PABLO!!
Tyrone: NOOOO!
Pablo había logrado por poco agarrarse al otro extremo del puente y ahora estaba colgando
Pablo: estoy bien!
Puso la otra mano (o aleta ya que es un pingüino) y empezó a hacer fuerza para subir pero le costó mucho al tener las piernas cortas.
Pudo subir un poco e hizo más fuerza para subir del todo, luego de un gritó de hombría pingüina azul capitalista hetera subió y quedó frente a frente con el tesoro.
Pablo se acercó a él y vio los detalles tallados en el cofre, efectivamente estaba hecho de obsidiana, lo abrió y vio los artefactos de los que había leído cuando recién salió de aventuras. Levantó uno y vio todas las joyas incrustadas en el oro, lo volvió a guardar y cerró el cofre. Tomó el cofre y lo sacó del altar, se escuchó un sonido de rocas moviéndose a través de los muros y una corriente de viento llegó del acantilado.
Tyrone: oh oh...
Wolfgang: esto no es bueno...
Pablo miró al techo y empezaron a caer pequeñas piedras y polvo mientras que los sonidos de rocas no paraban de escucharse. Un gran pedazo de techo cayó al acantilado y saltaron muchas rocas más pequeñas, luego cayeron otros pedazos igual o más grandes
Yunicua: la cueva se está derrumbando!!
Tyrone: nmms de verdad!?
Austin: gracias hormiga mariguana
El suelo empezó a temblar y Pablo fue corriendo a atravesar el puente de vuelta aprovechando que ahora sabía cuáles bloques se podían pisar. Una roca destruyó el altar y al partirse rompió una parte del puente.
Pablo: COÑOOOOOOOOO
Llegó al otro extremo y empezaron a correr a la salida, Wolfgang estaba desesperado. Nadie decía nada, solo estaban corriendo por su vida, las rocas se caían al rededor de ellos y de pronto una roca le cayó a Wolfgang, quedó atrapado y no podía seguir
Wolfgang: sigan sin mi!
Los Backyardigans ni lo miraron y se fueron, la salida estaba al frente de ellos, dijeron las palabras mágicas que oyeron de Wolfgang y la puerta se abrió, lograron salir de suerte y un montón de polvo y tierra saltaron como una neblina sucia.
Quedaron tirados en el piso y vieron que ya era de día, no se movieron de ahí por un largo rato y luego empezaron a caminar otra vez.