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al comenzar noviembre, el tiempo se volvió frío, montañas cercanas al colegio adquirieron un gris de hielo y el lago parecía acero congelado, cada mañana el parque aparecía cubierto de escarcha y por las ventanas se veía a hagrid descongelando escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.
la temporada de quidditch estaba por empezar, aquél sabado, harry y maia jugarían su primer partido, después de semanas de entrenamiento: gryffindor contra slytherin. dónde si gryffindor ganaba, estarían pasando a ser segundos en el campeonato de las casas.
casi nadie habia visto jugar a los mellizos, ya que wood decidió mantenerlos como su arma secreta. asímismo, harry y maia debían mantenerlo en secreto, pero la noticia de que iban a jugar como buscador y cazadora se filtró, así que maia sufría mucho cuando algunos le decían que sería un desastre.
aún así, fue una suerte tener a alguien que siguiera creyendo en ella, porque así se encuentra con cierta confianza dentro de ella que la motivaba a seguir intentándolo para mejorar con la práctica.
un día anterior al primer partido, la encontró sola afuera en el patio congelado, ella dibujaba con una ramita sobre la nieve pequeñas estrellas y flores. notando el suave bermellón que coloreaba la punta de su nariz y en las mejillas de la chica, sonrió sin darse cuenta de ello, aún más cuando ella volteó a verlo y con una enorme sonrisa lo saludó con un gesto de mano.
──hola, maia ──se acercó a ella sonriendo, la susodicha se levantó del suelo y sacudió la nieve de su ropa.
──¡hola, fred! ──saludó con alegría, pero con cierto nerviosismo que la hacía juguetear con la ramita entre sus manos.
──¿por qué estabas sola aquí? lo común, es verte con tu hermano, se me hace raro, ¿te peleaste con él?
──no, solo que falte a las clases de la mañana, harry no tengo idea de dónde se encuentre, pero nosotros estamos bien.
──¿por qué faltaste a clases? ¿te sentías mal?
──un poco, es que sufrí insomnio, no pude dormir anoche y como quiero estar bien para el partido de mañana, me quede descansado hoy, pero estaba aburrida y salí un rato a jugar.
──entiendo, pero estoy contigo, eso deberías comenzar a entenderlo.
──¿a qué te refieres con eso?
──si no puedes dormir, búscame y me quedaré contigo, así no te sentirás tan sola.
──es lindo de tu parte, pero no quiero molestar a nadie con mis problemas.
──te lo he dicho antes, no me molestas, maia.
ante lo dicho por el pelirrojo, acabo sintiendo una rara sensación en su cuerpo junto a esa enorme imposibilidad de mirarlo directamente a los ojos, por más que su corazón y el ajeno suplicarán por ello, por realizar ese deseo profundo.