En el último año de primaria pasaron muchas cosas que harían que mi mundo cambiara por completo, cumplo años en septiembre por lo que termine técnicamente con 10 años, había entonces una familia que había venido de muy lejos y tenían dos hijas menores, muy lindas por cierto y encantadoras, "al fin tendría amigas con quien jugar" mientras que el colegio podía llegar a ser una tortura llegar a casa era la gloria, era salir corriendo (daba igual la ropa) a la calle a jugar con quien estuviera disponible, primos amigas etc, la cosa es que su hermano mayor tenía la edad de mi hermano mayor, no era tan grande en verdad pero con los cambios que ocurren en esa edad a mi me empezó a gustar... Mi primer pensamiento idílico romántico vivido a través de la inocencia y la ilusión, que recuerdos aquellos, por una parte hermosos y por otra trajimos, cual novela dramática. Imagino que mis padres se tuvieron que dar cuenta o algo así porque el 6 grado o primero de bachillerato lo hice en casa de mi abuela a una hora en trasporte público de casa por lo que me vi obligada a cortar relaciones con ellos. El colegio al que fui me pareció en primer momento un poco ruinoso, bastante descuidado pero en el no estaban mis hermanos ni nadie que me pudiera cuidar, las compañeras les daba igual mi edad y fue un gran alivio, rápidamente empecé a hacer amigas y ahora que recuerdo había entonces algunas de mi edad e incluso una menor que yo, solía estar con ella al principio por empatía pero resulta que fueron cambiándome de puesto y terminé haciendo amistad con todas las niñas del curso, yo no podía ser más feliz, me iba de casa al colegio y viceversa sola, todos hablaban muy bien de mi, en el colegio trabajaba un tío, hermano de mi padre por lo que algunas de mis compañeras me veían como alguien importante, (qué curioso:) poco a poco y con el tiempo empecé a llenarme de valor y deje de sentirme minimizada, a decir verdad no todo fue color de rosa, resulta que tener tantas amigas tampoco es tan bueno porque me puse a contar cosas que me contaban y terminé metida en un lío de chicas de cursos superiores que me puso muy nerviosa y que me motivaban a cambiar de colegio.
Por otra parte fue el año más duro a nivel familiar, mi abuelo donde vivía falleció, y vi como se lo llevaban al hospital aquel día, el momento antes el después, fue en cuestión de minutos y todo estaba patas arriba, ese año no pude volver a casa porque eran mis padres los que querían estar con mi abuela. Otra cosa que me pasó ese año es que me descubrieron llamando a la casa de mis amigas, algunas veces por la mañana llamaba a casa de ellas y luego les preguntaba por su hermano, ese día estaba mi primo en casa de ellos y les contó a todos que yo llamaba para hablar con él. Me cortaron las llamadas y bueno, no podía decir nada porque siempre me había escondido para llamar por lo que me merecía el castigo, cuando quise regresar a casa unos tres meses después con muchas ganas de ver a mi bisabuela me doy con la noticia de que estaba hospitalizada, era septiembre así que me puse a pedirle a Dios desde ese día que por favor la librará del hospital, que si su voluntad era sanarla que la sacará rápido por mi cumpleaños pero si su voluntad era irse, que lo hiciera pero que no prolongará su sufrimiento, era todo lo que quería y pedía por mi cumpleaños, no sé cuántas veces rece, suplique y lloré por ello, pero que no se hiciera mi voluntad sino la de Dios, sin antes decirle que lo único que quería era no verla en un ataúd por última vez, creo que mis intenciones eran claras.
El 6 de septiembre un día antes de mi cumpleaños nos comunicaron que mi abuela estaba mejorando y por ello le iban a hacer un lavado en el cerebro para que se desinflamara y se pudiera terminar de recuperar...
El 7 de septiembre a las 2 de la tarde estaba con mis amigas contándoles que no iba a poder hacer una fiesta por mi abuela, pero que seguro se recuperaría y que el otro año sería mejor. Entonces me llamaron. Estaba muriendo. Desde entonces nunca nadie podrá jamás darme un regalo de cumpleaños mejor, la certeza de que Dios me había escuchado, que ese sería mi más valioso regalo, que esa mujer a la que tanto quería no sufriría más y si, también cumplió lo siguiente...
Algunos días después de su muerte soñé con ella, yo estaba plenamente consciente de que había muerto, al verla salí corriendo y la abracé, yo solía estar con ella y cantar juntas, era una de las cosas que más me gustaba y me angustiaba pensar no haber estado con ella todo ese tiempo por la muerte de mi abuelo porque ella solía pasar el día sola la mayor parte del tiempo. El sueño fue tan especial porque lo sentí tan real, le dije abuela nunca me separé de ti y su voz... No, yo nunca me separé de ti, casi puedo sentir ese abrazo otra vez y oir sus palabras que taladraron mi mente para quedarse.Dos meses después de eso tuve un flujo marrón en mi ropa interior que me avisaba que algo terrible me iba a suceder, quise llamar a casa porque seguía viviendo en casa de mi otra abuela y como tenía prohibida las llamadas a menos que contará lo que iba a decir, pues me tocó esperar a que se acabaran los últimos exámenes para volver a casa, no fue hasta el siguiente mes en que lo evidente llegaría, esa mañana me levanté cómo siempre y me fui a hacer un recado pero tuve ganas de orinar y "Oh sorpresa" ya no tengo que llamar, ya estaba en casa y sabía muy bien lo que significaba pero en verdad no lo sabía. Mi madre me acompañó ese primer día que fue un paño de lágrimas y culpaba a la vida, a la soledad, a la muerte y a la vida por ser mujer a los 11 años, yo solo quería tener una última Barbie y jugar con mis amigas, los chicos eran solo cosa del sueño mágico que les acompaña como el príncipe azul en los cientos de hadas, ni pensar en los chicos como novios o algún tipo de interés o intención de un beso, ya me habían fastidiado ese deseo años antes así que detestaba pensar en ello.
El año siguiente entre a un nuevo colegio, en el anterior me había ido tan bien que tenía mucha confianza al entrar en el nuevo, había sido el segundo lugar en donde estudiaba por lo que esperaba que fuera igual o mejor en el nuevo colegio pero no, mi ilusiones acabaron poco después del paso de lagunos meses, yo para ser niña era muy alta así que como colocaban a los alumnos por estatura a mi me tocaba atrás, con los niños "desordenados" con una manridad exuberante de alumnos que de poco y nada ayudaban a consentrarme, muchas veces intenté colarme en las primeras filas pero pronto me hechaban para atrás y con ello empezó nuevamente el bullying, para ser sincera yo no quería nada de aquellos chicos desordenados, quería ser la mejor estudiante así que no les miraba muy bien y ellos a mi tampoco. No pude hacer amigos hasta muy, muy, muy tarde, la única chica más cercana era la que me acompañó desde 7 hasta 9 y fue una buena amiga. Para entonces éramos las raritas del curso pero ella se fue y quedé yo con toda la atención que ello merece. Nunca pude avanzar en mis notas y los requisitos para ser sobresaliente en aquel colegio eran tan altos que hasta me empezó a parecer imposible pero después de todo en este colegio si podía salir bailando como Shakira así que pensé en lucir para poder tener amistades (pero no funcionó en mi curso) los estudiantes de cursos inferiores empezaron a hablar conmigo y así empecé a hacer amigas y algunos amigos de los cursos inferiores, me metí en ajedrez y me gane el respeto de algunos, quedando en segundo lugar, también estuve en baloncesto pero ahí ninguna era lo suficientemente buena como para hacerle frente a las demás, yo intentaba hacer quipo pero solo era dar dos pasos y empezar a ahogarme, si alguien se hubiera dado cuenta que era principio de asma o algo así hubiera podido ser una deportista de élite porque era realmente muy buena, pero duraba dos segundos porque se me cortaba la respiración después de correr de un lado al otro de la cancha en menos de 30 segundos.
Puede que todos estos pormenores no sean necesarias pero creo que la historia no sería real si no hay un poco de aburrimiento, no siempre ha habido drama en mi vida, cómo en 10 y 11 que fue cuando mis hermanos se graduaron y volvía a estar sola sin que me vigilarán o me cuestionara con quien y porque hablaba con alguien, entonces me liberé y me iba a escondidas en los salones sin uso para cantar con mis compañeros. Esos momentos eran en los pocos en los que recuerdo ser realmente feliz. En paralelo a eso estaba haciendo un curso vocacional en el que le hacen seguimiento a chicas que desean ser monjas y miran si realmente es lo que quieren o solo desean huir de casa, fue ésta última la mejor experiencia del mi vida, con infinidad de historias y de certezas de la existencia de Dios, con miles de señales todo el tiempo, estaba en el cielo y no lo sabía aún así cada mañana pasará lo que pasará le daba gracias a Dios por hacerme feliz un día más.
Un año de colegiatura muy duro para chicos adolescentes, ir a hacer pruebas preparatorias para exámenes de estado que se hacen al final del instituto, dos años en idas y vueltas donde mis niveles de estrés subieron tanto que para la llegada del examen ya tenía gastritis y burxismo.
Tenía varios chicos que gustaban de mi pero a mí solo me gustaba uno, aún seguía con mi idea romántica del amor imposible, y al mismo tiempo me sentía traicionando a Dios por esos sentimientos, nunca lo vi como algo pecaminoso sino más bien inapropiado, es como tener un novio y enamorarte de otro, no es algo correcto a decir verdad. Solía escribirle de incógnito y dedicarle románticas canciones con la ilusión de que se fijaría en mi aunque no supiera que era yo. Al final cuando decidí pasar página decidí contarle quien era....

ESTÁS LEYENDO
Mi historia
RandomEs un continuara... si quieres leer es mejor que aguantes un poco el aliento a veces y otras puede que llores conmigo. Solo espero que te guste