Capítulo 4

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Eran las diez de la noche. Estaba anocheciendo y la vista del sol poniéndose sobre el agua era preciosa. Llevábamos todo el día tostándonos al sol y aún hacía calor. Pero claro, en Julio es normal que a esa hora siga haciendo calor. 

- Taehyung, ¿me das ron para hacer un cubata? - dijo Yurema.

- Sí, claro - rebuscó en una bolsa y sacó de ahí una botella - Toma.

- ¿Qué marca es esta? - inquirió mi maiga.

- Barceló, lo mejor que encontré en  el súper.

- ¡Pero eso es carísimo! - dijo ella alucinando - ¿Has comprado alcohol del caro?

- No, a ver caro no es. Es un poco bueno. No había mejores bebidas en el Gadux...

- Gadis - corregí.

- No encontré ninguna locorería abierta cuando me desperté. ¿Pero hay algún problema con el alcohol?

¿Cómo le explicaba yo a Kim Taehyung que nosotras estábamos acostumbradas al ron y al vodka de 5 euros? Bueno, yo intentaba comprar mejor alcohol que mis amigas, pero lo más caro que compraba era Bacardí o Eristoff. Él había superado muchísimo los precios que solíamos gastar. Y, cuando me dijo por lo bajo cuánto había costado cada botella y que él lo veía barato, me dio la risa, aunque me contuve.

- Pon a Bad Gyal - pidió Sandra.

María puso a Bad Gyal. Santa María, para ser más exactos. Una canción de puro perreo y eso fue lo que hicimos. 

- ¡Tae, venga perrea!

- ¿Perrear? ¿Qué es eso?

- Esto.

Yurema me agarró y ambas nos pusimos a perrear.

- Yo no sé hacer eso - se rió.

- Oh venga, sé cómo bailas - dijo Sandra - Fijo sabes perrear.

Estábamos convenciendo a Taehyung de que perrease cuando se me ocurrió una idea.

- Cuando venga Javi, dile que contigo su polla está bendecida.

- ¿Conmigo tu polla está bendecida? - inquirió.

- Sí, sí. Eso es algo muy bueno - se apresuró en decir Sandra que se percaptó de lo que intentaba.

Más tarde, cuando vinieron Javier y sus amigos, Taehyung corrió hacia mi novio y se lo dijo ante sus sorpresa. Nosotras nos empezamos a reír a carcajadas y el chico coreano se quedó muy confuso.

- A ver Taehyung, no digas eso más veces - dijo Javi con cara de circunstancias.

 - Pero, ¿no es algo bueno?

- No - sonrió mi novio - Significa que contigo, mi pene, está bendecido.

- ¡Alexia! - gritó - ¡Me dijiste que era algo bueno! 

- Sólo era una broma - dije sin poder evitar reírme.

La fiesta empezó. 

Tuvimos algunos problemas para encender la hoguera pero al final lo conseguimos. Jugamos al Uno y a Cartas contra la Humanidad, haciendo con ellos juegos improvisados para beber. Bailamos al son de reggaeton; no era ni de lejos la música que solía escuchar pero sí la que me animaba a seguir bailando. Javi, como de costumbre no bailó. Era demasiado tímido como para hacerlo. Pero bailé con mis amigas e incluso con Taehyung, al que seguíamos enseñándole a perrear como se hacía por aquí.

- Ya es de día - dije cuando Javi, Taehyung y yo, volvíamos para casa.

Obviamente que era de día. Eran las 7 de la mañana. Nos paramos un momento en el paseo marítimo, frente a la playa del Orzán, para observar la tranquilidad del agua mientras el sol subía. Era bonito. Había una ligera brisa mañanera que predecía que vendría un día caluroso.

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