Te amo

480 43 6
                                    

Que tan lentas pueden pasar las horas en una noche lluviosa, el hombre sentado en el sofá deja su cigarrillo en el cenicero y levanta la cabeza, ha estado hundido en un vaso de vodka helado desde que llegase a su casa, sabe que lo daña, sabe que debe dejarlo, que su salud empeora cada vez pero el solo está intentando con todas sus fuerzas dejar de pensar en las cosas, dejar de recordar, esta intentando hoy como cada noche que el dolor en su pecho le sea un poco más leve.

El silencio de la noche y la oscuridad de la sala levemente iluminada por las luces del exterior de una ciudad tan podrida y a la vez tan especial para el , aquí lo conoció, aquí se volvió alguien importante en su vida, aquí se enamoró de él y aquí fue donde sus caminos se separaron y se volvieron a encontrar, aquí es donde lo perdió para siempre, aun lo recuerda como si fuese ayer, aun tiene pesadillas, aun se despierta cada madrugada empapado en sudor, aun siente su mano siendo soltada, aun cree escuchar su respiración mientras patrulla solo, aun suele sentir a veces ese aroma de whisky mezclado con tabaco y café, aun puede escuchar su risa sardónica y sus palabras rudas y mal sonantes, sus gritos en la mañana... aún puede escucharlo despedirse.

La lluvia se intensifica, esta noche es como aquella, un operativo conjunto, un error de cálculo un bloqueo, los flashbacks vienen a él; como terminaron colgando de un risco, heridos y cansados, el estaba casi inconsciente, había recibido demasiados disparos y perdía sangre, pero egoístamente el se aferrada a ese hombre, recordaba su voz casi apagada por el dolor y el cansancio, nunca olvidaría sus palabras

-Súeltame Volkov...sálvate tu...yo no puedo más-

El grito y lloró no estaba dispuesto a perderlo de nuevo, no ahora, no ahora que al fin le había dicho que lo amaba, no ahora que al fin había dejado el miedo atrás para confesarse, cuando el hombre al que amo con su vida le sonrió por última vez pudo verlo, pudo ver sus ojos y miro sus labios moverse por última vez, las últimas palabras de su boca y cayó, cayó al vacío las rocas y el mar embravecido no lo dejaban ver nada y estuvo a punto de ir tras el, de ir tras el como siempre hacía, pero sus compañeros llegaron, les suplico que lo buscaran y así lo hicieron...pero esta vez el no volvió.

Se puso de pie y con su botella en la mano y cigarrillos en el bolsillo del abrigo camino, lentamente por aquella ciudad, no estaba ebrio pero como quisiera estarlo, ahora su mente lo llevo de vuelta a los dos días después de que el cayera, su radio sonó con un "lo encontramos" y por un minuto albergó esperanza aunque el sabía que la posibilidad era casi nula se aferró a ella como a un clavo ardiendo, sin embargo la frase que siguió "Viktor Volkov acérquese a la morgue" fue lo que le destruyo, con paso lento pero firme acompañado de su amigo Roberth llegó ahí, sin embargo cuando el forense retiro la sábana que cubría el cuerpo sintió una opresión tan fuerte en el pecho que cayo de rodillas, las náuseas, la falta de oxígeno y el grito desolador que salió de su garganta, aun hoy al recordarlo siente el ardor que este le produjo.

El cementerio es ahora el lugar de su consuelo, aun con dolor recuerda el funeral, con todos los honores que le rindieron ese día la gente alrededor, gente que nunca conoció pero que solemnes despedían a quien en vida fuese Jack Conway último nombre conocido.

Se detuvo frente a la tumba solitaria que se encontraba en la cima de una de las colinas, con una bandera americana grabada en la piedra, la acaricio con suavidad, el tacto de la piedra mojada entre sus dedos y el fuerte olor a tierra mojada, se sentó ahí apoyado a la piedra como hacía cada tanto desde hace un año y miro al cielo, pensando en que la vida nunca fue buena con él, en que el no merecía morir así, que el no merecía el dolor por el que pasó, cerro los ojos y se permitió recordad aquellas palabras, aquel débil susurro, aquel débil "te amo" que el viento y las olas del mar apagaron, miro de nuevo al horizonte, la lluvia no cesaba pero el día comenzaba, un día sombrío como cada uno de sus amaneceres desde ese día

-Te amo Jack Conway- susurró el esta vez y permaneció ahí, inmóvil bajo la lluvia, a su lado hasta el final...

♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤♤

Espero hayan llorado la mitad de lo que yo lo hice, gracias por leer

RAIN  《VOLKWAY》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora