Oh dibujame...

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1° de Enero y Kara Danvers se despertó con una mueca,  la boca tan seca como el cráter Gale de Marte y su cabeza zumbando.

Rao, sí que había celebrado en nombre del año que se iba, en el de su hermana y cuñada.

Aunque todo estaba un poco confuso. Había estado bebiendo en Al's Dive Bar, jugando al billar y riendo. Estuvo coqueteandole ¿a? Un rostro borroso apareció y desapareció de su cerebro. ¿Quién?

Oh bien. ¿Qué es lo peor que pudo haber dicho? Posiblemente un montón de balbuceos torpes e inentedibles en medio de tanto alcohol.

Bostezando, miró a su alrededor mientras su cerebro se enfocaba lentamente.

Ella frunció el ceño. A menos que hubiera cambiado de sabanas a unas de seda color blanco con estampados en negro y no lo recordara, ella se había ido a la casa de... alguien anoche

Miró inquieta a su lado en la cama de dos plazas y descubrió un bulto en la cama. ¿Qué había hecho? Ella no era de las que se metía en los pantalones de una persona sin siquiera conocerla primero por un tiempo. Se mordió el labio pensando hasta qué punto había llegado.

Por supuesto, tal vez podría estar exagerando. Tal vez existía otra explicación. ¿Tal vez no pudo llegar a su departamento por tanto alcohol alienígena ingerido y una de las tantas amistades invitadas a la despedida de año y compromiso de su hermana le ofreció una cama amablemente?

Incluso con resaca y con el cerebro funcionando a medias, eso sonaba tan poco probable. Y no es que sus amigos fueran capaces de dejarla tirada en medio de una borrachera sino más bien que ella hubiese insistido en ir a su propia casa lo que significaba que....

Aún así, una buena reportera verificaba sus fuentes y examinaba la evidencia hasta con lupa. Ugh aunque esto último sonara como esa vieja serie televisiva de forenses.

Levantó las sábanas con cautela y notó de que su propio cuerpo estaba completamente sin ropa. Y, dados algunos músculos temblorosos cuando sus muslos se movieron, parecía que había hecho más que acurrucarse en busca de calor anoche.

Mirando sus muñecas notó el porqué sentía dolor. Una pulsera descansaba allí, en la izquierda. La reconoció, un nuevo prototipo de las esposas inhibidoras que usaba la DEO, estas emanaban una dosis de sol rojo hecha exclusivamente para kryptonianos bajo la influencia de un tipo de kryptonita.

Kara resopló. Bien. Sería bueno recordar su noche y el motivo del dolor de sus muslos. También necesitaba recordar a quién le había confiado su alter ego ya que tenía una pulsera que servía para debilitar sus poderes.

Mentalmente hizo una lista de los invitados y quienes sabían que era Supergirl. Estaba Sara pero fue tachada al instante, ella no se metía con personas que tenían una pareja y a Kara le gustaba la relación que tenia Sara con su co-capitana, Ava. También estaba Barry pero ¿En serio? Él también estaba en pareja y tampoco era su tipo. Continuó con Nate, Lena, Laurel, Sam, Nia, J'onn, Kelly y por supuesto Alex que eran quienes sabían la verdadera identidad de la chica de acero. Y en los que no... William, un tipo llamado Gary que bueno... La forma en que constantemente sonreía de oreja a oreja le daba escalofríos. Kara sacudió su cabeza tratando te ahuyentar esa imagen de su cerebro. Recordaba eso y nada más porque entonces fue donde comenzó a beber, y a brindar y prácticamente volver a beber como si el fin de año y el compromiso de Alex con Kelly eran los últimos eventos realmente significante en la Tierra.

Intentar usar sus ojos para ver a través de la ropa de cama fue inútil gracias a la bendita pulsera, ¿por qué no sabía el maldito código para quitársela? ¿Por qué tuvo que dar el consentimiento para que la crearan? Oh, sí por aquella vez que la kryptonita roja alteró su mente y destruyó sus inhibiciones volviéndola hostil y agresiva con su círculo más cercano.

Oh Dibujame • SupercorpDonde viven las historias. Descúbrelo ahora