Narrador omnisciente Sakura se encontraba caminando junto a Konohamaru para ir a buscar a Naruto. La pelirosa se detuvo al ver a Naruto junto a Jiraiya, mientras Konohamaru gritaba el nombre del rubio. Segundos después, comenzó a brotar una luz por todas partes y todos desaparecieron. Instantes más tarde aparecieron en una gran sala de cine. La mayoría miraba a su alrededor completamente confundida. Pronto comenzaron a escucharse murmullos provenientes de todos lados. Naruto prestó atención y se percató de que estaban presentes las grandes cinco naciones, además de los samuráis del País del Hierro. Segundos después, todo quedó en silencio cuando notaron la presencia de una chica en el escenario. Al detenerse los murmullos, la peli café habló: —Hola, sé que muchos están confundidos y preguntándose qué hacen aquí. Antes que nada, me presentaré. Mi nombre es Nochu y les vengo a mostrar el futuro... y el pasado. Naruto miró a la chica y, eufórico, se levantó de su asiento para presentarse: —¡Mi nombre es Naruto Uzumaki y seré el próximo Hokage, dattebayo! Nochu rió suavemente, y segundos después comenzaron a escucharse murmullos entre los habitantes de Konoha. Aldeano: —Por favor, ¿en serio ese demonio cree que será Hokage? Aldeano 2: —Mejor le quitamos el poder y así lo exiliamos. Nochu se acercó a esos dos aldeanos y los hizo desaparecer. Todos quedaron en completo silencio. Luego, ella habló con voz firme: —El que diga otra cosa ofensiva hacia Naruto tendrá que irse, porque no lo seguiré aguantando. Ahora, por favor, tomen asiento. Todos comenzaron a acomodarse en sus respectivos lugares. Cuando finalmente estuvieron sentados, Nochu subió nuevamente al escenario y dijo: —Bien, traeré a más personas que faltan. La peli café chasqueó los dedos y, en ese mismo instante, aparecieron Minato, Kushina, Fugaku, Mikoto, Rin, Sarutobi, Madara, Tobirama, Hashirama, Shisui... en resumidas cuentas, todos. Sasuke e Itachi estaban en shock. Mikoto miró hacia donde estaban Itachi y Sasuke, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Kushina no dejaba de observar a Naruto con una gran sonrisa y los ojos cristalizados. —Itachi... Sasuke —susurró Mikoto. Sasuke e Itachi no se movían de sus asientos. Mikoto corrió hacia Itachi y lo abrazó con fuerza. Todos quedaron en silencio observándolos, mientras Sasuke miraba a su hermano con odio. —Itachi, mi pequeño... mira cuánto has crecido. Ya eres todo un hombre —dijo Mikoto mientras acariciaba su mejilla con delicadeza. Itachi permaneció en silencio. Después de unos segundos, Mikoto vio a Sasuke, se acercó a él, murmuró su nombre y lo abrazó con fuerza. La peli café interrumpió el momento: —Bueno, ya que terminamos con los reencuentros, por favor tomen asiento. Mikoto y los demás que habían llegado regresaron a sus lugares, y Nochu comenzó a hablar nuevamente: —Ahora que algunos se han reencontrado, comenzaremos. Sé que muchos están confundidos y tensos, así que empezaremos con momentos divertidos. En ese instante, la pantalla se encendió y comenzó a reproducirse un video. Naruto y Jiraiya estaban sentados en el suelo. Jiraiya comenzó a hablar: —Te daré lo que quieres, pero como pago tendrás que intentar conseguirme lo que yo quiero. En ese momento, Jiraiya se puso de pie frente a Naruto y continuó: —Deberías saberlo a estas alturas. Quiero una madura y sabrosa, con curvas, y unos grandes... no muy grandes, ya sabes de lo que hablo —dijo mientras movía las manos—. Tráeme algo así y te entrenaré hasta el cansancio. Muchos rodaron los ojos, sabiendo que el Sannin nunca cambiaría. Mientras tanto, Tsunade y Kushina negaron con la cabeza. La pelirroja estaba furiosa con el exmaestro de su esposo; solo esperaba que no corrompiera a su pequeño hijo. Minato, a su lado, intentaba calmarla. —¿Lo hará de verdad? —preguntó Naruto. —El sabio de la montaña de los sapos nunca miente —respondió Jiraiya. —¡Ya lo tengo! Espere aquí —dijo Naruto antes de salir corriendo. Tsunade negó la cabeza. Shikamaru suspiró y pensó: —Estoy seguro de que Naruto saldrá con alguna estupidez. Realmente no me sorprendería—. El peli-café soltó una sutil sonrisa al escuchar sus pensamientos. Sabía que Naruto era un tonto... pero también muy inteligente.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.