Jonathan
Escuche un claxon y recorde que debia ir a trabajar, me levanté rapidamente. Otra vez me había quedado dormido en el sofa, corrí a arreglarme para ir al trabajo. Me mire al espejo y vi lagrimas en mis ojos, de nuevo llore mientras dormia, lave mi rostro.
El claxón del auto seguía sonando. Como pude me vesti y lave mis dientes, sali corriendo a la puerta.
-Tardas una eternidad hasta pareces una chica- dijo Elsa que me miraba desde su auto. Suspire.
-¿Me puedes explicar que demonios haces aqui?- dije llevando mi mano derecha a mi frente para cubrirme el sol.
-¿Que ya nadie puede pasar desinteresadamente por su hermano mayor?- dijo con una sonrisa.
-No se que es lo que pretendes pero sea lo que sea la respuesta es no- dije acercandome al auto.
-No pretendo nada-hizo una pausa- aun- despues se rio. Entre al auto e inmediatamente arrancó. Durante unos minutos pensaba en mi madre y todo lo que habia venido a mi mente la noche anterior, me pregunto que hubiera pasado si mi padre no se hubiera ido de casa.
-¿Estuviste llorando? Preguntó Elsa perturbando mis pensamientos. -Tus ojos estan muy rojos- dijo. No podia decirle que habia estado llorando mientras dormia.
-¿Desde cuando te importa lo que hago?- dije cortante. Elsa guardo silencio. De pronto note que no nos dirigiamos al trabajo. -Crei que iriamos al trabajo- dije mirando a mi alrededor para ubicarme.
-¿Acaso olvidaste que dia es?- dijo Elsa mirandome incredulo. Era 20 de agosto, a 10 años de la muerte de mi madre.
-No pensaba venir a verla- dije con un nudo en la garganta.
No me mientas, yo se que vienes cada año y le dejas un ramo claveles blancos- dijo mientras entrabamos al panteon.
-No es algo que te incumba, ni siquiera es tu pariente- dije molesto. Odio que se entrometa en donde no le llaman.
-Mi padre me pidio que te trajera- dijo mientras estacionaba el auto frente a la tumba.
-Ademas no traje flores- contesté. De pronto de la parte de atras saco un ramo de claveles de colores. Mi madre amaba las flores y sobretodas, los claveles blancos decia que eran perlas de jardin. En casa siempre habia un florero lleno de ellas, mi madre solia pasar horas mirando los claveles y los dibujaba en las servilletas.
La ultima vez que la vi recuerdo que me pidio que le comprara un ramo de claveles pero era muy tarde y las florerias ya habian cerrado, recorri la ciudad en busca de sus flores pero cuando por fin las encontre mi madre ya habia fallecido y con ella toda mi alegria.
Baje del auto con las flores en mano y mire la tumba un rato
-Ya llegue mamá- dije en voz baja y me dispuse a quitar los restos de las flores marchitas para colocar las nuevas.
-Papá dice que ella tenia ese amor por los claveles porque eran las unicas flores que él pudo comprarle cuando eran novios- suspiró - él realmente la amaba- dijo elsa.
Convertí mis manos en puños.
-¡Tú no sabes nada!- grité. Elsa me miró sorprendida. -Él nunca la amo, si la hubiera amado nunca la habría dejado morir sola pero ella lo adoraba hasta el dia en que murió, ese bastardo era su razón de vivir y ese podrido amor la condujo hasta aqui- dije mientras unas cuantas lagrimas bajaron por mis mejillas. Elsa me miró asombrada, jamás le permití verme llorar. - Yo la amaba mas que a mi propia vida, pero nunca fui suficiente para llenar el vacio que el idiota de tu padre le dejo- hice una pausa porque mi voz se quebro- al morir ella se llevo todo el amor que tenia- hice otra pausa- debo irme a casa- dije y despues sali corriendo. No tenia que ir a ningun lado solo no queria estar ahi eran demaciados recuerdos tristes por un dia.
Me sentia tan infantil, pero tenia que calmarme, cuando lo logre fui al trabajo necesitaba distraerme y yo solo no llegaria a nada bueno.
-Buenos dias- dijo alguien detras de mi. me gire de inmediato y vi que era luna que esbozaba una gran sonrisa que inundo mi cuerpo de paz.Luna
La sonrisa de Angus desaparecio, bajó el rostro y se quedo inmovil por unos minutos, toda la casa estuvo en completo silencio hasta que no pude mas y le alce el rostro. Tenía los ojos llenos de lágrimas y sus mejillas estaban muy rosadas.
-Debo irme- dijo cubriéndose el rostro y salió disparado por la puerta. Trate de seguirlo pero no soy una persona muy atlética así que no pude alcanzarlo. Lo llame y deje mensajes de texto pero no contestaba asi que a las 2 am supuse que no quería hablarme y me fui a dormir por lo menos hasta que mi alarma sonara.Al despertar lo primero que hice fue revisar mi celular en busca de alguna respuesta de Angus pero no encontre nada. Me preocupe asi que pense en llamar a Arthur pero supuse encontrarlos en el trabajo asi que me aliste lo mas rapido que pude y tome un taxi al trabajo.
Cuando llegue Anie ya tenia todo listo pero no se veia muy bien. -Ocurre algo Anie?
-Arthur no paso por mi- dijo.
-Talvez se quedo dormido- respondi
-Ayer se quedo esperando a Angus hasta tarde- me puse nerviosa. -Estaba contigo ¿no?- pregunto y justo antes de responder llegaron Angus y Arthur pero ambos me pasaron de largo y saludaron a Anie. La situación se tornó incómoda así que salí y me tope con Jonathan en la puerta. -Buenos días- dije sonriendo.
-Crei que no habia nadie por aqui- dijo con ese aire de altaneria caracteristico de él.
-Todos aquí llegamos temprano, excepto Elsa- contesté.
-Me quedaría a platicar pero tengo un monton de cosas por hacer, nos vemos- dijo entrando a la oficina. Aveces me recuerda tanto a Ed que es perturbador.Ed al igual que Angus era mi mejor amigo, siempre habíamos estado juntos pues nuestras familias se conocían desde hacía mucho tiempo atrás. él es más grande que yo, 3 años 4 meses para ser exactos, siempre me trató como su hermana pequeña y yo estaba bien con ello aunque siempre soñaba con ser más que eso y un día el me pidio salir, yo estaba extasiada era el sueño de mi vida. Ed es alto, piel bronceada, ojos color miel y cabello oscuro sin peinar. se graduó de Oxford en Leyes y era todo un adonis. No podía pedir más, así que conforme pasó el tiempo nos fuimos acercando más y más hasta que nos comprometimos pero él cambió.
Ya no era el Ed del que me enamore. era cortante, distante y si lo veía una vez al mes era mucho y yo sufría demasiado. Una noche lo oí llegar y baje a verlo, estaba en el despacho de mi padre, la puerta estaba medio abierta así que espie un poco y mi padre le estaba entregando fajos de billetes.
-Que esto quede entre nosotros, no quiero que Luna vaya a cancelar todo- dijo mi padre
-Ella no tiene ni idea, solo tiene que comprarme un nuevo auto y la alejare de su vida para siempre- contesto Ed. mi padre lo miró con desaprobacion.
-Solo porque hiciste tu trabajo de enamorarla muy bien, mi hija es tan pura que jamás se acercaria a un hombre con la intención de estar con él y yo- hizo una pausa - no tengo mucho tiempo de vida y quiero jugar con mis nietos- dijo mi padre mientras le firmaba un cheque. No podía creerlo. Entre de golpe y ambos me miraron atónitos.
-Amor puedo explicarlo- dijo Ed acercandose a mi.
-¡Callate!- dije - ¿Cuánto le has pagado?- le pregunté a mi padre y no contestó solo me miro.
-¡Contestame!- grite.
-Hija estás alterada debes escuchar a Ed- lo interrumpi
-¿A cuantos mas les has pagado?- pregunte mientras de mis mejillas bajaban lágrimas. mi padre suspiro
- a todos tus novios- dijo serio.
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No es amor
RandomAlguna vez te haz ilusionado con alguien que acabas de conocer? Pero resulta que no es lo que tú crees...