Dime que te rendirás.
Ella heredará una corona. Un reino construido con pecados y sufrimiento. Y para ser una reina, se necesita tener un rey. Nunca imaginó que terminaría quemándose de deseo por nadie más que por el guardaespaldas de su futuro marido por conveniencia. Y tampoco imaginó, que el hombre de sus más oscuras fantasías ocultaría...