wyattsawyer
El sol colgaba en lo alto como una moneda oxidada sobre el cielo polvoriento del Oeste. El polvo del camino se levantaba con cada paso que daba el forastero, botas secas, capa raída, mirada pesada como plomo. Wyatt había cabalgado tres días sin rumbo claro, con la garganta más seca que el cráneo de una vaca muerta y el humor torcido desde que se le perdió el mapa y terminó con un tajo en el brazo cortesía de unos cuatreros que ya no estaban entre los vivos.
Cuando divisó el cartel de madera que decía “El Rincon Del Pistolero”, pensó que era una alucinación. El tipo de lugar que sonaba más a leyenda que a verdad. Pero ahí estaba: dos puertas batientes, un toldo descolorido, olor a pan y carne recién hechos flotando como una promesa en el aire. Entró.
Dentro, el lugar era pequeño pero bien cuidado. Unas cuantas mesas con sillas desvencijadas, una barra pulida y larga, y un par de clientes durmiéndose sobre sus vasos.
Algunos lo reconocieron.
Murmullos se alzaron, pero pronto fueron silenciados por el sonido habitual de vasos chocando y carcajadas. Nadie hacía preguntas en el Bar. Al parecer los rumores son ciertos. En ese lugar se comía bien, se bebía mejor y a nadie le interesaba tu pasado. Mientras no llegaras con armas en la mano ni con arrogancia en la lengua, podías sentarte, pedir un whisky, bailar con alguien y marcharte en paz.
Un pueblo tranquilo al parecer.
Pero lo unico que más llamó la atención de Wyatt no fue la decoración ni el aroma. Fue el hombre detrás de la barra.
Cabello rubio descuidado. Ojos azules como lagos claros, y una forma de moverse que Wyatt sintio que, tal vez, no estaba tan perdido.
Wyatt se acercó. Se dejó caer en el taburete como si las piernas ya no quisieran cargarle el cuerpo. Tiró unas monedas sobre la barra.
"Lo que alcance. Y agua. Y si tienes un vendaje, mejor."
-gunman
— no te lo vendere no te preocupes por eso.
Sus pasos fueron tranquilos mientras dejaba lo demas en la barra, aquel rostro ajeno solo hizo que su estomago se revolviera era algo tan.. molesto pero a la vez dulce y lindo que nisiquiera el explicaria bien tal sentimiento.
Aquella ropa ajena desgastada y von sangre seca era preocupante sea de él o no quizas tendria cautela con aquel ajeno despues de todo ¿Que podria el hacer? Sin más tomo con cuidado la mano ajena para que este se levantase, al poder hacerlo se noto un poco la diferencia de altura quizas solo un poco.
—sanaras cuanto antes, sigueme — sin más ahora lo llevaba a otra parte de aquel bar, un lugar donde tambien atendían heridos despues de todo, ahora ya hacia ahí aquel chico sentado frente a él.
— quitate la parte de arriba de tu ropa — dijo de manera natural pero esta vez.. estaba nervioso, nervioso de verlo a él. Se maldijo muchas veces en voz baja ante aquellos pensamientos tan.. raros.
@wyattsawyer
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wyattsawyer
Wyatt dejó que el silencio se estirara unos segundos, como si estuviera sopesando no solo la oferta, sino también la voz que se la había hecho. El vaso de agua frente a él parecía un oasis y, sin embargo, no lo tocó enseguida. Se limitó a mirarlo, a mirarle.
Su mirada subió despacio del agua al rubio tras la barra. Había visto muchos rostros en el camino, la mayoría endurecidos por el viento y la pólvora, pero ese… ese parecía tener algo distinto. No sabía si era la calma que desprendía o la forma en la que hablaba.
El sombrero le pesaba sobre la frente, más por costumbre que por sol. Finalmente lo tomó por el ala, lo levantó despacio y lo dejó a un lado sobre la barra, revelando un cabello castaño claro y enmarañado por el viaje. Su gesto fue más una rendición que una cortesía.
—…Supongo que —murmuró con voz grave y gastada— si me lo vendan, quizá me dure un par de días más.
Su brazo izquierdo reposaba sobre la barra, pero no en un gesto relajado: la tela de la manga estaba endurecida por la sangre seca, y un hilo carmesí más fresco asomaba cerca del codo.
Le sostuvo la mirada al rubio, como si reconociera que, al dejar que lo tocara, también le estaba entregando una parte de sí que no solía compartir.
—Está hecho mierda —admitió, medio con ironía, medio con cansancio—. Confio en su criterio "doctor."
Ladeó un poco la cabeza, bajando la guardia lo justo, esperando a ver qué hacía el hombre que tenía delante.
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-gunman
El bar un lugar tranquilo en este pueblo más de aquellos duelos que llegaban a suceder ahí, algo que el decidia mejor no entrometerse hasta que alguien resultara herido a fin de cuentas era el unico medico ahí. Él rincon del pistolero era un bar muy reconocido gracias a aquel bartender que hacia su "magia"
Por ahora todo era tranquilo, la gente por hoy estaba comportandose de una manera muy tranquila algo que a él le beneficia así su paga seria mejor, despues de todo en casa lo esperaba un pequeño infante de 6 años su pequeño sobrino que para él era un hijo.
murmurllos.. es lo primero que escucho luego de que al parecee alguien entro, sus ojos solo miraron de manera detallada a la gente hablar, quizás un par de miradas donde este demostraba que no queria problemas adentro del lugar, mientras limpiaba aquellos vasos miro detenidamente al susodicho que ahora de acercaba a la barra, sus ojos se iluminaron por un momento.
su corazón estaba comenzando a latir rapido al verlo.
Sin más sus pensamientos se fueron luego de oir al ajeno, con algo de nervios solo asintio un poco, sin más de aquel vaso que limpio sirvio agua y se la acerco a este en aquella mesa de la barra.
"Ten, cortesía de la casa no te preocupes" fruncio un poco el ceño al solo ver que este tiro las monedas antes. "Soy doctor asi que ¿Me dejas ver donde necesitas el vendaje?"
su voz tranquila, y como se miraba a su contrario que ahora estaba sentado.
"Dime, no te cobrare nada"
@wyattsawyer
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wyattsawyer
primero una monedita don