Gracias, 2025.
Por todo lo que me diste (que es mucho) y por lo que me has ido quitando.
También por todas las historias que han nacido en silencio
y por las que se escribieron con el corazón temblando de emoción.
Gracias por las páginas llenas, y también esas vacías que a veces me engullen o me devuelven mi propio reflejo.
Gracias por las dudas que me hicieron crecer, por las madrugadas en vela
y por cada palabra que llegó cuando parecía no haber ninguna.
Hoy cierro este año con gratitud y con la certeza de que escribir sigue siendo mi forma de habitar el mundo,
de entenderme y de dejar reflejadas entre mis historias y personajes a aquellas personas que amo.
Bienvenido, 2026. Llegas con historias cociéndose a fuego lento, con muchos proyectos personales interesantes y repleto de gente a la que quiero. También con cicatrices y ausencias que se acaban convirtiendo en tinta. Pero sobretodo, con ganas infinitas de seguir creando mundos que compartir con mis lectores.
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