¿Devildice? Mini-short
La vida me trajo esperanzas y encontré el amor de mi vida, el que fue un demonio de pelaje negro, ojos lava y olor a puro fresco, con una sonrisa tan filosa que rebanaba la piel con solo verlo; lo ame, lo ame como a ningún otro hombre o criatura pude amar y sin embargo, el diablo siempre será el diablo, un demonio egoísta y cruel, caído del cielo con sangre sabor a hiel.
Pero por más que ame al diablo él no me amo a mi y no me amaría jamás aunque mi alma se la entregará en papel, así como aquella vez. Con los años aprendí que algo como mi corazón frágil no merecía ser ignorado y abucheado por un demonio sin alma, sin amor y sin un corazón, ¿Por qué debo sufrír yo, si mi corazón late, vive y crece con cada sol de la mañana? ¡No es justo, no lo es!
Así es, lo grito con fuerza; levanto mi cuerpo de la cama y alzó la voz por una ventana hacia el balcón.
— ¡Ya no te amo, te he querido, pero tú jamás me has visto! Y mi corazón no dará un latido más por tí, demonio infeliz... — mi voz se apagó y sentí un dolor en el pecho, pero solo era el peso de una decisión y la... Liberación de un dolor más profundo.
Al fin había dejado ese amor insano, no correspondido y podrido, después de todo mi vida solo era una, la suya eran miles de años más por venir, decidí amar y amarme más, quizás amar a alguien más.
Y me enamore, me enamore de una rosa, tenía espinas, un color rojo vino tan hermoso y ojos avellana tan brillosos, me cautivó. Mi rosa es más alto de lo que soy yo, más serio, pero un caballero de regla inglesa, un amor de un millón, cuando lo veo a los ojos me pierdo en ese color tan vivo y pienso:
"Que fortuna, el dolor del desamor me trajo a un amor más dulce y enriquecedor. Que belleza, que alegría y que viva mi nueva vida"...