Benny: ¡Luan, ya basta! ¡No puedes seguir ocultándome las cosas así!
Luan baja detrás de él, con su laptop en la mano y expresión cansada.
Luan: Benny, cálmate, no es lo que piensas.
Benny: ¿No es lo que pienso? ¡Entonces explícame de dónde sacaste dinero para producir un piloto si llevas casi un año sin trabajar! ¡Un año, Luan!
Luan: No te pongas así, solo fue una inversión pequeña, nada más.
Benny: ¿Pequeña? ¡Pequeña dice! Por tu “inversión pequeña” perdimos la casa que teníamos en Grand Rapids. ¡La hipotecaste tres veces, Luan, tres!
Luan: Ya te dije que lo recuperaremos, el proyecto va a vender—
Benny: ¡No lo entiendes! ¡Esto ya no es solo un proyecto! ¡Arruinaste nuestra seguridad, nuestro ahorro, y encima estás viviendo en una casa que ni siquiera es tuya!
El silencio golpea el ambiente. Luan baja la mirada; Liby y Lara se quedan quietas en el sofá.
Luan: No empieces con eso otra vez…
Benny: ¡Claro que voy a empezar! Esta casa no está a tu nombre, ni al mío. Es del señor Smith, ¿recuerdas? Ese pobre tipo que compró el terreno hace 15 años y jamás supo que aquí se construyó una casa. No tiene documentos, ni dirección fiscal, ni registro.
Luan: ¡Ya lo sé!
Benny: ¡No, no lo sabes! Si no fuera porque investigué sobre esta casa, ni siquiera sabrías de quién era realmente. Lo convenciste de gastar todo su dinero, ¡todo!, creyendo que algún día la casa sería suya. ¡Y él aún no sabe que esta casa está a su nombre!
Luan: (tratando de mantener la calma) Benny, lo hice por nosotras, por Lara, por ti. Necesitábamos un techo, un lugar estable.
Benny: ¿Y crees que se construye estabilidad con mentiras? ¡Luan, esto está mal desde el principio!
El silencio se apodera de la casa. El único sonido es el de la televisión, donde los Puppets se ríen con su risa enlatada.
Lara, confundida, baja el volumen del televisor.
Lara: ¿Papá? ¿Mamá?
Benny: (suspira profundamente, conteniéndose) No… no es momento, Lara.
(Se pasa la mano por el rostro) Me voy a caminar