Queridos lectores:
Paso por aquí para contarles que el hiatus de la novela continúa un poquito más.
La culpable tiene nombre propio: el capítulo 23, "Detente".
Y sí... qué ironía. El capítulo se llama Detente y, efectivamente, me tiene completamente detenida.
He escrito, borrado y reescrito esta escena incontables veces porque no quiero que sea un capítulo cualquiera. Es el punto de quiebre de la historia y necesito que cada diálogo, cada silencio y cada decisión tengan el peso que merecen.
Prefiero tardarme un poco más y entregarles un capítulo del que me sienta realmente orgullosa, antes que publicar algo apresurado.
Gracias por seguir aquí, por su paciencia y por el cariño que le han dado a esta historia. Significa muchísimo para mí.
Les prometo que la espera valdrá la pena.
Con cariño,
D. E. Rebolledo