Tus ojos, constelaciones en la noche,
abismos que en silencio saben hablar,
destellos que iluminan cada reproche,
universos donde me quiero quedar.
Brillan con la furia de mil cometas,
ocultando secretos bajo su luz,
refugio eterno, promesa secreta,
mirada que quema.
Llevan tormentas, llevan calma,
llevan el cielo en su inmensidad,
y cuando me pierdo, me llaman,
como faros guiando mi fragilidad.
Tus ojos, estrellas que nunca se apagan,
destino marcado en la piel del azar,
aunque el mundo tiemble, aunque todo caiga,
en ellos encuentro mi hogar.