Este tipo de amor que te tengo, loco, inentendible, desenfrenado... Seguro no lo conoces y si lo hicieras no lo entenderías. No hay algo romántico en esto, sino algo triste combinado con mi deseo de mantenerte a salvo. Incluso no eres consiente de cuánto te he llorado.
Este tipo de amor que te tengo, loco, inentendible, desenfrenado... Seguro no lo conoces y si lo hicieras no lo entenderías. No hay algo romántico en esto, sino algo triste combinado con mi deseo de mantenerte a salvo. Incluso no eres consiente de cuánto te he llorado.
Hoy por la tarde, y todo el día en general, me la pase divagando en un sin fin de pensamientos. En el pasillo llamaron mi nombre y lo escuché con claridad, pero no fui capaz de dar una respuesta sino que solo seguí caminando a no sé dónde. Pensaba en los pormenores de los próximos días, en qué haría si no podía terminarlo o si era tan malo para asimilar las noticias, incluso no puedo dormir.
Siento que de tanto pensarte me he enamorado de ti, pero no hay forma de que eso sea. Quiero decir, la sensación es extrañamente similar a la de un amor no correspondido; pensar mil y un cosas para decir y en el momento preciso solo titubear porque estuve pensando un millón de escenarios, entonces terminamos por no llegar a ningún lado. Es agotador pues lo repetimos una y otra vez, siempre sin éxito y me repito que la siguiente ocasión será mi último intento.
Nuestra relación se había convertido en una infinita competencia en la que acabaríamos con la destrucción de nosotros mismos y no del otro... ¿Quiere decir que, en algún punto, estábamos perdiendo sin saberlo?