Hola…
Sí. Desaparecí.
No, no fue un secuestro literario (aunque casi).
La verdad es que entré en esa hermosa y desesperante etapa llamada “bloqueo creativo”. Tenía mil ideas, escenas intensas, diálogos que en mi cabeza eran una obra maestra… pero cuando los escribía, algo no encajaba. No era eso.
Así que hice lo que toda autora dramática hace: escribí capítulos completos, los borré sin piedad, los volví a escribir, los cambié de perspectiva, los miré fijamente esperando que se arreglaran solos… Spoiler: no funcionó.
Pero todo este caos tenía una razón. Arco de Fuego es un proyecto muy importante para mí, y quiero que cada parte tenga el peso emocional y la coherencia que merece. No quería subir algo solo por actualizar. Prefiero tardarme un poco más y sentir que lo que están leyendo realmente conecta con todo lo que imaginé desde el inicio.
En medio de mi crisis creativa productiva (porque sí, fue crisis pero productiva), estuve trabajando en pequeñas ilustraciones apoyándome con una IA. Ya dejé algunas en los primeros capítulos, en las portadas, para que puedan acompañar visualmente ciertos momentos de la historia. Me hacía mucha ilusión que pudieran ver un poquito más de este mundo que hemos construido juntos. Espero que las disfruten muchísimo.
Ahora ya tengo un rumbo más claro. Caótico, intenso… pero claro.
Y además… dentro de unos meses habrá una pequeña sorpresa para quienes realmente aman esta historia y han estado aquí, leyendo, esperando, comentando y sintiendo conmigo. No diré más por ahora, pero créanme que lo estoy preparando con muchísimo cariño.
Gracias por quedarse. Gracias por la paciencia. Y gracias por amar Arco de Fuego tanto como yo.