Ralf: —¿Por qué de repente te molestan todos mis toques y besos? Ya ni siquiera me dejas hacer lo más mínimo —dijo, molesto. —Solo quiero venir a ver a mi esposa y hacer cosas de pareja porque estás aquí todo el día. Se suponía que hoy salías temprano, ¿ahora tienes que estar más tiempo de repente? Me haces pensar cosas. —La siguió hasta la escuela.
—Había fingido no escuchar a la mujer. Prefirió seguir caminando hasta sus amigos, quienes ya se iban de la escuela. La verdad era que tenía el corazón lastimado, sabía que era una mala idea meterse con su maestra y sobre todo con una que tenía un esposo y no estaba para nada disponible, pero no podía evitarlo, se sentía muy mal porque estaba enamorada de alguien que nunca sería suya.