El otoño mas ventoso que se pudo haber esperado, que se pudo haber deseado, incluso era perfecto al estar el dia nublado. Haciendo que las hojas secas de los arboles cayeran al suelo de una manera mucho mas facil al suelo, cubriendo el suelo verde palido con una liegara capa de cafe claro, un amarillo opaco.
El aire jugaba con las hojas en el aire mientras estas hacian su trayectoria hacia el suelo, una giraban agilmente, otras se mecian de manera suave de un lado a otro, mientras otras simplemente caian directamente al suelo.
Y aprovechando el beneficio que daba la madre naturaleza, ese paisaje tan relajante, la gente del pueblo no pudo desaprovecharle ni en lo mas minimo, los padres de familia sacaban a jugar a sus hijos, construyendoles un papalote para que ellos lo dejaran volar en el aire, jugaban corriendo de un lado a otro para poder elevarlo al cielo, y evitar que cayese nuevamente al suelo y miraban congracia como estos bailaban al cielo. Algunas parejas de enamorados simplemente aprovechaban el paisaje para dar un paseo tomados de la mano.
Sin embargo dentro del inmenso parque, bajo un arbol se encontraba un chico de piel clara, sentado junto al tallo del delgado arbol que estaba al parecer ya sin hoja alguna, escribia de una manera tan concentrada, que parecia que el chico se habia desconectado totalmente del mundo y simplemente eran el y esa libra apoyada sobre sus piernas lo unico que podia sentir. Sin importarle ni en lo mas
minimo que el viento jugase con us pelo haciendo que este le cubriese la cara y le impidiese con total claridad ver en que linea escribia.