Juoyajv

Que pesimo me esta tratando este comienzo de año

Juoyajv

Buscando en cada rincón, se propone espiar a su musa,  
          sin mediar palabra, pues aquello provocaría su descenso.  
          ¿Por qué tuvieron que romper al ser?  
          ¿Por qué lo condenaron a vivir sin sentir de verdad?  
          ¿Por qué su títere lo convirtieron sin retroceso ni afán?
          
          Cupido, alimentando la necesidad del ser,  
          busca que anhele su piel, su voz, su presencia y su compañía.  
          Aquello se intensifica y corroe:  
          el mejor y el peor veneno existente.  
          El amar a alguien que no sabe que lo aman,  
          el anhelar a alguien con quien no se ha mediado palabra.
          
          Los dioses, al ver tal fatídica escena, deciden darle calma al ser.  
          Apaciguan y drenan la lujuria y el deseo de él.  
          No arrancan su corazón, pues sería darle su muerte sin dejarle emoción.  
          Dejan sus sentimientos en pie, pero le aconsejan buscar su calma.  
          Aquellos sentimientos desbordados se vuelven paz en su acantilado.
          
          El anhelo persiste, el sueño es fugaz.  
          Algún día, el ser lo llegará a lograr.

Juoyajv

El juego de Venus y Eros con su nuevo títere comenzará:  
          Afrodita embriagando de lujuria y aprecio,  
          Eros atacando con estacas de deseo y albedrío,  
          estrujando su corazón, el espectáculo lo consagrará.
          
          Aquellos pasajes interminables de luces tenues  
          consagran a los espectadores de sus desdenes.  
          El ser se camufla entre sombras, sin aceptar su presencia.  
          El simple ver a su amada lo corroe y lo mata:  
          un veneno deseoso que lo deja sin alma.  
          Los jueces gozantes se alimentan de aquella escena.
          
          La suerte se postra ante el ser, el tiempo se alinea a su vez.  
          El retiro del espacio transicional da paso a algo más fugaz.  
          Aquel encuentro anhelado por el ser, deseoso intenta abrirse sin desdén,  
          mas aquel que manda lo obliga a huir,  
          dejando aquello que ama sin mirar:  
          simple elección que provoca dejar su Edén.
          
          En sus aposentos cae sin fuerzas,  
          dejándose consumir por su pérdida, su oportunidad.  
          Aquel momento eterno pero efímero,  
          todos los escenarios dados en emoción,  
          llorando la pérdida de todos por su error.