AngePe757

Buenas, no sé si aun sigues ahí, uh, vi como diste un par de criticas constructivas, y me agrado, entonces quería pedirte si pudieses leer mi obra, es la primera vez que esceibo y desconozco la literatura, agradeceria tus opiniones

Karchental

@AngePe757 
            Finalmente, te doy las bases de la literatura que he ido deduciendo a lo largo de mis veinticinco años de vida, que, irónicamente, son casi los mismos principios lógicos de la filosofía:
            
            Primero: Toda historia tiene una razón de ser, tiene un propósito; nada se escribe únicamente porque sí, pues hasta los ejercicios narrativos tienen una razón de ser.
            
            Segundo: Muestra, no cuentes. Esto es aprender a describir mediante la narración y las palabras lo que los personajes están viviendo, o lo que está ocurriendo; puedes ayudarte de las locuciones de radio, creepypastas buenos, o radionovelas, para entender este punto.
            
            Tercero: Forma y fondo son igual de importantes, mas nunca excluyentes. Quiero decir, puedes escribir como Cervantes y que tu historia sea basiquísima, o escribir como Ariana Godoy, y que tu historia sea una obra maestra intelectual o artística. Lo importante es lo que dijo Oscar Wilde: Sólo existen libros bien o mal escritos; y tienes que escribir bien para que tu texto sea autosustentable.
            
            Cuarto: La literatura y la escritura son más pasatiempos significativos para uno mismo que oficios serios. Aquí debes responder a la pregunta "¿Para qué quiero escribir?" Si tu respuesta es porque lo necesitas, entonces ya tienes una base o alma de escritor.
            
            Quinto: Nunca creas el estilo sobre sustancia. Ambos son importantes, préstales atención según lo que demande la historia.
            
            Sexto: La historia tiene vida, y debes prestar atención a qué te exige. Es decir, tiene personalidad, porque la estás creando; ignorarlo, es como ser un padre que abandona a su hijo, o sea, un irresponsable, y cada hijo tiene una personalidad y debes adaptarte a su manera de ser, o su personalidad, para poder sacarle todo tu potencial.
            
            Séptimo: Todo buen escritor es un excelente lector. Debes leer y saber leer bien, y mucho; esto ya te lo mencioné, leer como escritor, no solo como consumidor. 
            
            Es todo. Suerte y éxitos.
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Karchental

@AngePe757 
            Ahora. Si quieres tomarte en serio la literatura, tienes que leer como escritor. ¿Cómo se come esto? Simple. Al leer, tómate el tiempo de pensar en cómo está compuesto el texto, qué recursos literarios usa, es decir, de qué manera lo está narrando; y qué tiempos verbales son recurrentes, hasta distinguir el estilo de un autor. Esto se alcanza leyendo, de hecho, es lema de Mohamed Dávila —un booktuber conocido—, y él tiene varios vídeos sobre talleres literarios de los que puedes servirte para aprender más sobre escritura y narrativa.
            
            Retomando tu historia, repito lo que dije antes, es un cuento que por su naturaleza, y esto lo aprenderás a detectar con la experiencia y la práctica, solo debe extenderse hasta las quince o veinte páginas como máximo; puede ser menos, así condensas lo importante y tu cuento adquiriría mayor calidad, más impacto y simbolismo, es decir, sería más artístico.
            Puedes servirte de Edgard Allan Poe, Borges, Vargas Llosa, Stephen King, Marques, o Brandon Sanderson, o escritores de tu país —que no sé cuál es, pero bueno—; para aprender de ellos como escribir la atmósfera, y, un consejo importante, bebe de todas las fuentes siempre, esto significa, no te limites a un único género nunca. Hacerlo es un pecado que cometen muchos artistas. Créeme, para escribir terror hay que saber escribir drama, comedia, tragedia, fantasía, ciencia ficción y hasta filosofía.
            
            Y descuida, todos aprendemos viviendo, nadie nace sabiendo, y la madurez se alcanza con trayectoria, práctica, dedicación, esfuerzo y sufrimiento; todos tenemos una vida... —en lo personal, la mía está más perdida que la Vóyager en mil años, pero es otro asunto—, así que, si actualizas tu historia, no dudes en avisarme, con gusto la revisaré para darte mis aportes.
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Karchental

@AngePe757 
            Entonces, mis cordiales saludos, Angel.
            Debo decir que el tiempo de la preparatoria te ha ayudado a mejorar y pulir tu capacidad narrativa, porque las figuras, composiciones y elección de las palabras se nota más pensada y mejor cuidada. 
            
            Sobre lo de tu historia: Sí, es improvisada, y lo noté al comentártelo. Ya te advierto de una vez, tu historia tiene potencial solo para un cuento al ser una premisa bastante corta; si la extiendes artificialmente, acabará perdiendo calidad. Una historia es como un chicle, tiene un sabor hasta cierto punto, y puede estirarse, sí, pero inevitablemente se romperá llegado su límite. Ten en cuenta eso.
            
            Para solucionar esto, y saber cómo detectar una historia cuya premisa de material suficiente para una novela, te aconsejo esto: ¿La sientes como un texto filosófico o como una película? Si la respuesta es sí, puede extenderse. ¿La premisa surgió y se siente como un dulce trago de agua luego de un día caluroso y agotador? Entonces la historia debe ser corta para capturar todo su potencial, en este caso, la premisa se asemeja a un buena hamburguesa, si se demora demasiado en salir, pierde puntos porque es comida rápida.
            
            Para escribir, y esto es consejo de mis maestros: Vargas Llosa, Dostoievsky, Víctor Hugo, Borges, García Marques, Cervantes; la maña está en la práctica y en la corrección. Y, sacando un consejo de Stephen King, corrije tu manuscrito luego de un periodo de reposo de seis semanas, y si tienes ojo crítico, puede ser menos tiempo. Pero nunca olvides corregir, el escritor y su talento está en la corrección (prueba de ello lo puedes ver en mis cuentos publicados en esta plataforma, son las correcciones de mis manuscritos, literalmente manuscritos —o sea, escribo a mano—; porque me tomo el tiempo para pulir los detalles específicos).
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