Hola Jules, o Kryoshka —según en qué dimensión literaria estés ahora —.
No sé si este mensaje llegará a vos, pero necesitaba intentarlo.
Quería decirte que Celeste es, sin exagerar, una de las mejores historias que leí en mi vida. De esas que no solo se leen: se quedan. La releí muchas veces y nunca pierde magia. Incluso podría tenerla en físico y seguiría volviendo a ella como quien vuelve a casa.
El problema —pequeño detalle existencial— es que la historia se quedó detenida en el capítulo 34 del segundo libro. Para mí fue como estar viendo la final del Mundial y que, justo en el momento decisivo… se corte la luz. Oscuridad total. Silencio. Trauma lector permanente.
Recuerdo que en enero de 2019 comentaste que tenías muchos capítulos escritos y que estabas atravesando cosas personales. Después, el tiempo pasó. Me contestaste en febrero de 2023, y desde entonces el misterio volvió a cerrarse como un libro que nadie se anima a abrir.
No escribo para apurarte ni exigir nada. La vida es compleja, y lo entiendo de verdad. Solo quería decirte que hay lectores —yo incluida— que seguimos acá, años después, con cariño intacto y una pregunta suspendida en el aire.
Aunque nunca continúes la trilogía, incluso si decidieras decir “hasta acá llegó Celeste”, sería un regalo enorme. A veces no necesitamos el final perfecto, solo saber dónde termina el camino.
Gracias por haber creado algo tan hermoso y tan vivo. Ojalá estés bien, creando o descansando, pero bien.
Y si alguna vez te dan ganas de volver… acá hay alguien esperando, sin prisa, pero con el corazón lector abierto.