(no es mi escrito)
La situación había sido normal durante aproximadamente unos 20 minutos. Y eso ya era un tiempo record de por si, debido a que incluso en situaciones de tregua, la mafia y la agencia solían chocar demasiado.
No por nada varios miembros de cada organización todavía se mandaban miradas desagradables los unos a los otros, incluso con el alto al fuego por el canibalismo. Aunque la atención colectiva hace bastante se había desviado dos miembros reconocidos de cada facción. Kamo Ihwa y Dazai Osamu. Alguna vez compañeros, ahora fantasmas en el recuerdo del otro.
Incluso con la charla casi casual que el castaño había comenzado, y el suspiro que soltó la pelinegra al iniciar, múltiples personas de la mafia se veían tensas, cosa que el suicida no pasó por alto.
No parecía ser directamente por el, lo cual le sorprendía... Pero aquel hombre con gran ingenio (selectivo) no pudo adivinar o estar preparado para ello, fue cuando un pequeño... No, *tres* niños pequeños vinieron corriendo hacia Ihwa. Seguidos de un agitado Chuuya, quien supuestamente no había asistido.
"Maldita sea... ¡Akira, estate quieto niño del demonio!" Grito el enfurecido pelirrojo, quien parecía estar realizando una tarea hercúlea en vez de tratar (y fallar en el proceso, incluso con su habilidad) a unos infantes.