Siempre digo que mi vida "sólo" suena grave, pero para nosotros (mi familia) ya no es nada. Hasta que todo vuelve a ocurrir y vuelvo a tener esas malditas ganas de morirme.
Lo peor que es que yo evitó ser el eje central de aquél problema y luego me vuelven a ver cómo la culpable.
Y, en una familia donde la violencia es el pean de cada día, llorar sólo te hace ver como alguien que quiere llamar la atención.
Sufrir un ataque de ansiedad al borde de quedarte sin respirar por unos minutos, desesperarse por querer recupera ese maldito aire que no entiendes por qué se fue, es tan jodidamente abrumador porque te sentís que sólo estás siendo falsa y querés victimizarte para que te tengan lástima.
Los vecinos, conocidos, amigos, nadie quiere saber nada de alguien, menos siendo una adolescente menor de edad, que sólo puede traer problemas a quien vivió toda su vida con una familia normal.
Odio tanto esta vida. Quiero simplemente morir, pero luego, mi único centro y razón de ser feliz, me impide morir. Dios, amo tanto a Jehová, pero me duele pensar que el suicidio no está bien visto para Él.
Y sé que Él tiene un propósito que nosotros no conocemos, pero es perfecto para nosotros. Y, que todo lo bueno, cuesta mucho conseguirlo. Entonces, sufro, lo amo tanto, sé que con mi fuerza no podré hacer nada. Y sólo su gracia me hará resistir. Pero me duele, me duele ser una humana que no puede hacer nada por mí misma.
Me duele respirar y seguir inhalando este dolor. Traumas. Todo.
Por favor, Señor, ten piedad de mí.
Sé que algunx de ustedes ha de sufrir igual o peor. Pero, no duden en dejarlo en manos de Dios, porque Él es el único que siempre estará allí para ustedes. Porque Jesús es el camino, la verdad y la vida. Y nadie llegará al padre si no es a través suyo