~19-dic-2025
Hoy volví a verla.... La muerte se inclinó sobre mí y supe que era ella antes de levantar la mirada. Me susurró el nombre en la penumbra, con esa cercanía que casi nunca me abandona y es que no es la primera vez que la siento cerca; otras veces incluso la he buscado... pero nunca así, nunca tomada de la mano de alguien al que amo. Eso es lo que más duele, saber que no se ha ido, que sigue ahí, pero ahora al otro lado, mirando.
Y es que el miedo se arraiga en mi cuerpo, ha comenzado a pudrirlo desde adentro. Aun así, no sueltó la fe, no porque sea fuerte, sino porque no tengo otra cosa, me aferro a ella sin paciencia, con desesperación, con un anhelo que ya no sabe a dónde dirigirse. Porque siempre he sabido que la vida es frágil, más sin embargo la eternidad nunca me pareció un castigo para "ella"... Si pudiera darle mis años, los entregaría sin pensarlo, pero la vida no acepta intercambios... sigue su curso retorcido, arrastrandonos, aunque intentemos resistirnos.
Pero hoy, después del vómito, mi cuerpo cede por un instante. Logro respirar cuando al fin llega una buena noticia, pequeña pero real, no como los pensamientos intrusivos que se desbordan en mi mente. El aire vuelve a mis pulmones y me aferro a ello sabiendo que, a veces, eso es todo lo que nos mantiene a flote... que tal vez, solo tal vez eso sea suficiente para que suelte su mano y le permita a su reloj correr sin prisa.