Adelanto del epílogo que se estrenará el lunes:
—No empiecen con sus cursilerías —rezongó, recostándose contra el pecho de Armin, quien la acunó con naturalidad entre sus brazos. La rubia cruzó los brazos y alzó una ceja, fijando su mirada en Mikasa—. ¿Sigue en pie lo de esta tarde? Necesito ir por el vestido.
Mikasa estuvo a punto de asentir, pero sintió la mano de Eren apretarse sutilmente sobre su cintura.
—De hecho, no puede ir —intervino él antes de que ella hablara—. Mañana, si quieren, yo mismo las llevo al centro comercial... pero hoy Mikasa y yo estaremos algo ocupados.
Mikasa lo miró, confundida. Iba a replicar que no tenían ningún plan, pero al encontrarse con sus ojos verdes, algo la detuvo en seco. Esa mirada. La conocía demasiado bien. No era una excusa. No era un simple deseo de pasar tiempo juntos. Era urgencia. Era esa expresión que aparecía cuando la frontera entre la realidad y aquellos recuerdos borrosos comenzaba a desdibujarse. Cuando algo nuevo emergía desde lo más profundo de su mente: había tenido otro sueño. Uno reciente. Y necesitaban capturarlo antes de que se desvaneciera como humo.
—Es verdad —reaccionó Mikasa de inmediato, captando la señal—. Lo había olvidado por completo —se giró hacia Annie, que ahora los observaba con los ojos entrecerrados, claramente sospechando—. Mañana, sin falta. Pero hoy tengo planes con Eren.
Annie no respondió de inmediato. Su instinto le gritaba que aquello no era un simple "plan de pareja". Había algo más. Pero con Connie y Reiner presentes, presionar significaba arriesgar demasiado. Así que, tras unos segundos, asintió con aparente indiferencia, guardándose las preguntas... y prometiéndose que más tarde los acorralaría para descubrir en qué demonios estaban metidos ahora.