Adelanto siguiente Cap El pecador y los ángeles caídos.
-Carmilla tragó saliva-C-Crysta... -murmuró, tocándole el rostro como si temiera que se desvaneciera-Tú... estás aquí...-
-Siempre lo he estado -respondió ella con una media sonrisa- La verdadera pregunta es: ¿tú lo estás?-
-Miró alrededor con más atención. Allí estaba Harmonel, etéreo, tarareando en voz baja una melodía que sostenía la armonía del cielo. Zadkiel, erguida, con su mirada severa que podía condenar imperios con una sola palabra. Auriel, serena, irradiando guía. Edenara, con hojas vivas en el cabello, observándola como quien mira a una criatura herida. Natzriel, silencioso, vigilante, siempre de espaldas a la frontera invisible entre reinos. Raphaela, acercándose ya con preocupación profesional....Y... Sera-
-En la cabecera de la mesa. Distante. Fría. Pensativa. Carmilla sintió el peso del recuerdo caerle encima como una losa-No... susurró-Esto no es ahora...-
-Miró sus alas otra vez: blancas, intactas, sin rastro de cadenas. Su aureola brillaba completa sobre su cabeza, pura, como hacía siglos no lo estaba-Estoy... -respiró hondo- estoy en el cielo-
-Como saben -continuó Sera-el equilibrio del cielo está... comprometido. Las tensiones con otros reinos, las disidencias internas y la situación con Lucifer y Lilith... han creado una inestabilidad que no podemos permitir-
-Crysta frunció el ceño-¿A qué viene esto, Sera? -preguntó- No reúnes a los Diez sin una razón mayor-
-Zadkiel cruzó los brazos-Habla con claridad. El cielo no se sostiene con rodeos-
-Sera se levantó. Y Carmilla sintió un escalofrío recorrerle la espalda-He tomado una decisión -dijo- A partir de hoy, los Diez Sefirots... dejarán de existir como consejo-