Actualmente estoy en un proceso en el que amo y odio mi propia obra a partes iguales. Conforme escribo, me encariño más con los personajes y su trama, pero cuando vuelvo atrás y leo capítulos anteriores no puedo evitar sentir que no son los mismos, que han cambiado, que la trama es mala.
Me siento muy identificada con Emma Ortiz, protagonista de Destinados a perdernos. Siento que soy muy extremista: amo mi libro, las 321 páginas que llevo escritas, pero a su vez detesto lo que he hecho. Siento que podría ser mejor y me crea impotencia no poder mejorarlo ahora.
He decidido no mirar atrás y seguir hasta acabar la historia de Dan y Emma, porque se lo merecen. Ellos y el resto de personajes merecen que cuente su historia, aunque ahora pueda parecer muy regulera.
Con esto quiero decir que abracéis la obra tal como está ahora, hasta que la termine y pueda dedicarle el tiempo que merece para perfeccionarla. Gracias y un abrazo.