Pan, por favor léeme un momento. No estás solo. Siento mucho que estés pasando por un mes tan horrible y que te sientas sin apoyo, pero tu vida importa muchísimo. Aunque ahora todo se sienta oscuro, este momento no tiene que ser el final.
Por favor, aléjate de cualquier cosa con la que puedas hacerte daño y busca a alguien cerca de ti ahora mismo: un familiar, un amigo, un vecino, un maestro, alguien de confianza. No te quedes solo con esto. Si sientes que puedes hacerte daño, llama a emergencias de tu país o ve a un hospital. No tienes que aguantar esto en silencio.
Yo no quiero que te vayas. La gente que te quiere tampoco quiere perderte. A veces la mente, cuando está cansada y rota por tanto dolor, hace creer que ya no hay salida, pero sí la hay. Solo necesitamos que aguantes este momento y pidas ayuda ahora, no mañana.
Respira conmigo un poquito: toma aire lento, suéltalo despacio, y busca a alguien cerca. Aunque no sepas qué decir, puedes decir: “No estoy bien, tengo miedo de hacerme daño, necesito que estés conmigo.” Eso basta para que alguien entienda que necesitas apoyo.
Pan, por favor responde aunque sea con un “aquí estoy”. Quédate. No tomes una decisión permanente por un dolor que ahora está gritando muy fuerte. Tu vida vale más que este momento horrible. Estoy contigo, pero necesitas apoyo real cerca de ti ahora mismo.